sábado, agosto 20, 2011
Confianza y seguimiento de Dios
21.08.11
Lecturas
Is. 22, 19 – 23
Sal. 137
Rom. 11, 33 – 36
Mt. 16, 13 – 20
Las lecturas de hoy nos muestran la riqueza y misterio del llamado del Señor cuando invita a seguirle: por algún motivo, Dios se fija en seres humanos frágiles y débiles para encomendarles tareas de fe y amor que traen consigo la consagración de la vida del llamado. La pregunta por Quien es Jesús, trae una labor encomendada a Pedro.
El profeta Isaías nos presenta a Eliaquim, un mayordomo escogido por el Señor para cuidar la casa de Judá y los habitantes de Jerusalén. El anterior no hizo su trabajo como correspondía, y por ello el Señor lo rechaza. Las luchas de poder entre los israelitas, hacía que muchos caudillos aparecieran con hambre de gobernar casi a la fuerza, y eso el Señor lo rechaza. Es Él quien escoge a los que tienen las llaves para “abrir y cerrar”… Es la confianza la que el Señor regala, es ella la que hay que aprender a merecer… Muchos exégetas ven en esta promesa la venida del futuro Mesías, al ser Él a quien se le confiará la Casa del Padre. El que se diga que Dios pondrá la llave de la casa de David en otro, nos indica este anuncio mesiánico. También se puede descubrir detrás del texto la fragilidad humana que puede llevarnos a pecar, y por ello perder la confianza del Señor para realizar las tareas que se nos han encomendado.
La Riqueza y Sabiduría del Señor son impenetrables, con caminos hasta incomprensibles a veces… el hombre no puede llegar hasta ellos si no entrega su corazón fielmente. ¿Quién conoce los pensamientos de Dios? ¿Quién lo aconsejó?... Esa es la reflexión que Pablo se hace al escribirles a los Romanos… Dios se encuentra mas allá de los conceptos que podamos darnos de Él, más allá de lo que imaginamos con nuestros sentidos y deseos. A Dios no hay que comprenderlo, mas bien aprenderlo y seguirlo. ¿Cuantas veces nos acercamos al Misterio de Dios con el mismo respeto que Pablo lo hace acá?
¿Qué dice la gente sobre el Hijo del Hombre? es una pregunta que muchos a lo largo de estos dos mil años se han hecho… y esa pregunta sobre la existencia de este Hijo del Hombre no se agotará jamás. Jesús se la planteó a sus discípulos y Pedro responde magistralmente… “Tu eres el Mesías, el Hijo del Dios Vivo”. Ya con esa respuesta Jesús lo declara feliz por saberlo y reconocerlo. Y esa respuesta de Pedro es la que además le da las llaves de la confianza del Señor para ponerlo al frente de su Iglesia. Tres momentos importantes en esta línea: ¿Quién soy yo?... El Mesías… Feliz de ti… eres Pedro y sobre ti edificaré mi iglesia… Dios se revela… el hombre lo descubre… realiza su misión…
Reflexión:
- La confianza de Dios entregada al hombre: En los insondables misterios de Dios, Él nos hace invitaciones hermosas, y además se fía de nuestros talentos para lograr acercarse cada vez más a nuestros corazones. Se confía del mayordomo, se confía de Pedro, aún sabiendo que podrían fallarle… La confianza que Dios nos entrega, las oportunidades que nos da, nos debe hacer pensar en lo que hemos hecho con el amor y confianza que henos recibido del Señor.
- Misterio de Dios en el mundo: Otro punto importante hoy en las lecturas, es el tema del misterio de Dios… su sabiduría, su modo de proceder, sus caminos para escoger… ¿cómo entenderlo?, ¿cómo comprenderlo? Nuestra razón no alcanzarán jamás una respuesta exacta frente a esto. No es imposible conocerlo, eso podemos hacerlo, lo que no podemos es entender siempre lo que nos pide.
Pidamos a Dios que siempre sepamos reconocerlo como Hijo de Dios, como Mesías y así acercarnos cada día mas a su Misterio… agradezcamos su confianza y amor, y no nos alejemos de Él jamás. Amén.
sábado, julio 30, 2011
Alimentarse sanamente del Señor, homilía para el 18º Domingo del tiempo ordinario
31.07.11
Lecturas:
Is. 55, 1 – 3
Sal. 144
Rom. 8, 35. 37 – 39
Mt. 14, 13 – 21
Dios siempre se ha preocupado de alimentar a su pueblo… Ya desde el Antiguo Testamento les invita a comer cosas consistentes, para no decaer (1ª lectura) y centrarse en lo verdaderamente real, la unidad con su Hijo (2ª lectura) para ser los mismo discípulos los que ofrezcan a los demás algo de comer (Evangelio).
Cuando el profeta Isaías habla de “venir y comer”, está pensando seguramente en una gratuidad que refleja en esta lectura. Claro, comer no es gratis, a todos nos cuesta ganarnos el pan de cada día… pero no se refiere el profeta a la comida material, sino a una espiritual. Y ese alimento es el que no todos están dispuestos a recibir. El Señor promete “sellar una alianza” con quien le acoja para comer de verdad junto a El.
“¿Qué nos podrá separar del amor de Cristo?” esa pregunta tan hermosa de responder espiritualmente, hoy si tiene varias respuestas, y podríamos enumerarlas con una larga lista: el odio, el rencor, la avaricia, la envidia, la lujuria, la indiferencia, etc… la lista se torna larga. No sería malo que pensáramos hoy que cosas me separan del Amor de Cristo. Pablo la plantea en obstáculos de su época: la tribulación, angustia, persecución, el hambre, los peligros… Pablo al hablar de estas oposiciones, supone que ya estamos unidos a Cristo, aunque no lo sepamos, aunque no lo hagamos consciente.
La multiplicación de los panes es de esos textos en donde a cualquiera de nosotros nos habría gustado estar, para participar y ver como el Señor hacía ese prodigioso milagro. No se si por el hecho de verlo obrar – probablemente no habríamos creído en El en ese momento – o simplemente porque nos encontráramos en medio de esa muchedumbre. Lo cierto, es que Jesús se valió de la ayuda de quienes se encontraban allí, de sus seguidores más cercanos. A ellos recurrió al momento de “darles de comer” a la multitud que esperaba. No era necesario despachar a nadie a sus casas… ellos les darían de comer. Este signo o milagro, ¿Qué encierra? No es solo la necesidad de alimento material, sino más bien, la necesidad de un alimento espiritual. Es Jesús el que da de comer a través de sus discípulos… Es el Señor el que alimenta a la multitud, de su Palabra que escuchaban, y de algo que ellos desconocían: la necesidad de comer de su espíritu.
Aprendizaje de la Palabra:
- Dios nos quiere alimentar: Esa es la principal enseñanza que nos queda al leer la Palabra de este fin de semana. Dios quiere que nos alimentemos bien, y no habla del alimento corporal, sino del Eterno, del de su Amor. Tontamente nosotros no optamos por el cada vez que podemos, y llenamos nuestra alma con otras cosas, a veces lejanas a Dios. Nuestro espíritu no está siempre listo para recibir el alimento espiritual que Dios quiere darnos.
- “Denles ustedes mismos de comer”: Esa frase que pronunció el Señor a sus discípulos, seguro les asustó… denles ustedes de comer… ¿Qué les damos de comer? He ahí el asunto: ¿Qué ofrecemos a otros hoy de comer? Miremos en el corazón qué cosas puedo ofrecer yo a otros para alimentar su espíritu. Muchos hoy van por la vida con el corazón vacío, con el alma rasgada sin que nada les cale, sin poder retener nada para entregar a otros. ¿Qué cosas tengo en mi alma para alimentar a otros?
- Comunión con Jesús: Pablo nos hablaba de que nada nos separará del amor de Cristo. Esa es la clave para tener el alma y corazón lleno de cosas que ofrecer a otros. A acercarse al Señor, para alimentarse de su Palabra y su Cuerpo en la Eucaristía.
Que vivamos en comunión junto al Señor, para estar bien alimentados gratuitamente, llenos de fe, esperanza y amor. Amén.
viernes, abril 01, 2011
Ceguera y luces...
03.03.11
1 Sam. 16, 1.5 – 7.10 – 13
Sal. 22
Ef. 5, 8 – 14
Jn. 9, 1 – 41
Las lecturas de este fin de semana nos quieren llevar a pensar en cosas tan concretas como la apariencia, que hoy por hoy parece ser la ley en el mundo que vivimos. Jesús nos enseña que la ceguera no es un mal físico, sino más bien del alma de quienes no son capaces de aceptar que necesitan ayuda. Dios Nos invita a salir de las tinieblas para entrar en la luz.
El libro de Samuel, nos va narrando los inicios del pueblo de Israel como una monarquía, y precisamente hoy nos pone en el comienzo de esa etapa: la elección de uno de sus reyes… Samuel parte a buscar de parte de Dios a quien le han mandado para que lo unja como rey, sin saber a quien se encontrará. Y resulta, que ya entonces, todos los “candidatos”, hijos de Jesé fueron pasando uno a uno, sin que apareciera el escogido. Dios le dice a Samuel: “No te fijes en su aspecto físico, en su apariencia, yo veo el corazón”.
Pablo en la carta a los Efesios, nos habla de luz y tinieblas, de cómo si antes estábamos en ellas, hoy la luz ha aparecido. Y enumera además las obras de la luz… Nos invita a discernir para dejar iluminar las tinieblas en las que podemos caer… habla de vergüenza provocada por las obras de las tinieblas.
Si hasta ahora hablábamos de apariencias y tinieblas, el evangelio de Juan nos habla de ceguera, que es un símil. Un hombre, ciego de nacimiento es el protagonista de esta historia evangélica. En tiempos de Jesús, muchos creían que las enfermedades físicas entre otras cosas, eran producto del pecado. Sin embargo, Jesús se encarga de aclarar en la lectura de hoy que no es así. El pecado es consecuencia de la ceguera espiritual en la que podemos caer, y las enfermedades físicas son solo una consecuencia de vida, nada más. El hombre debe luchar contra el pecado, a pesar de lo que otros le digan. En el texto de hoy, los fariseos no parecen querer ver el poder sanador de Jesús, y prefieren ceñirse solo a la ley, que no deja sanar un sábado.
Aprendizaje de la Palabra:
- Dios mira el corazón, no las apariencias: Una cosa que hoy a todos nos gusta es la transparencia de vida. En medio de los tiempos que vivimos, con una Iglesia cuestionada por “ser poco transparente” para algunos, esta Palabra nos habla de probidad del corazón. El mundo hoy valora esto, aunque no todos están dispuestos a pasar esa prueba de blancura. ¿Dónde me encuentro yo en ese punto? ¿Vivo de apariencias?, ¿ordeno el corazón para que sea verdaderamente agradable a los ojos de Dios?
- Obras de luz v/s obras de tinieblas: Nuestro obrar Pablo lo clasifica en obras de la luz y obras de las tinieblas. Y eso a la luz del resto de las lecturas de hoy, lo podemos leer como “deja de mirar solo apariencias, deja de ser ciego” y obra a la luz de Dios. Alejarse del mal, obrar bien es la consigna paulina; y además repudiar esas conductas en el mundo. Nuestras obras, ¿Qué las inspira?, ¿Pido la luz del Espíritu antes de actuar o decir algo?
- Jesús nos saca de la ceguera: Jesús se enfrenta a un episodio poco convencional con este ciego de nacimiento, que es cuestionado por sanar rápidamente sin motivo aparente. El seguir a Jesús por el camino cuando comienza a ver, transforma a este hombre en un nuevo agregado a la comunidad de los que comienzan a ver: el si ve… los ciegos son los fariseos, que se niegan a reconocer la luz en Jesús, dejando así a este ex ciego fuera de la comunidad farisaica. ¿Te has preguntado cuantas veces has sido ciego tu?, ¿Cuántas veces no habrás querido abrir los ojos del alma para ver la salvación de Dios?
Pidamos a Dios ver más allá de las apariencias, reconocer la luz cuando nos falta, y sobre todo ser luz para otros con nuestras obras cuando están en tinieblas.
sábado, agosto 22, 2009
¿A quien iremos, Señor?
23.08.09
Lecturas
Jos. 24, 1 – 2a. 15 – 18
Sal. 33
Ef. 5, 21 – 33
Jn, 6, 60 – 69
¿A quién escogeremos? Esa es una pregunta que queda flotando en las lecturas del fin de semana. Y es que la tensión creciente del discurso del Evangelio de Juan, lleva a que los que le escuchen, incluyendo a algunos discípulos, lo abandonen. “Elijan hoy a quien quieren servir”, pregunta Josué al Israel recién entrada en la tierra prometida. Y también se nos habla sobre el amor de pareja, de amor, referida a la Iglesia.
El Israel recién salido del desierto, ha entrado por fin a la tierra prometida, después de años de andar dando vueltas hasta que Dios les enseña el lugar prometido; por el desierto han vivido muchas cosas que les ha ayudado a madurar como pueblo de Dios. Allí, están hoy, y es ahí donde Josué, el hombre encargado por Dios después de Moisés de guiar a Israel, quien les pregunta a quién servirán: si a los dioses de los antepasados, o al Señor. Los jefes del pueblo responden que al Señor, al que han visto hacer milagros entre ellos. Israel, la tierra prometida, el desierto… todo en una lectura.
Pablo recuerda a la comunidad de Efeso el tema del amor, de que así como Cristo ha amado a la Iglesia y se ha sometido a la voluntad del Padre, del mismo modo debe ocurrir en el matrimonio. Cristo ha santificado a la Iglesia… los maridos, así deben jugársela por sus mujeres. Amarlas hasta el final, con pureza, como a su propio cuerpo. Sin duda la moral de Pablo, que la Iglesia sigue, es fuerte para el mundo actual… acá toma fuerza y toca temas delicados de hablar hoy para algunos… fidelidad, entrega, pureza matrimonial.
Lo del evangelio de Juan definitivamente es fuera de serie… Luego de que Jesús se muestre como Pan de Vida, comienzan las deserciones de los discípulos. El texto asegura que después de oír esas palabras de Jesús, “muchos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo”… Pedro y un puñado se quedan luego del cuestionamiento de Jesús: “¿También ustedes quieren irse?”… “¿A quién iremos? Tu tienes Palabras de vida eterna”, responde el Apóstol.
Nosotros, ¿A quién seguiremos?.. ¿qué haremos?
Aprendizaje de la Palabra:
- La fuerza de la historia con Dios: Israel, ante la pregunta de Josué, escoge seguir a Dios, basado básicamente en lo que han visto hacer al Señor con ellos mismos. Eso nos falta hoy a nosotros: hacer retrospectiva y analizar concienzudamente el paso de Dios por mi historia. Seguro nos vamos a sorprender.
- ¿A quien seguiremos?: Luego de respondernos la pregunta sobre la historia, será necesario responder lo que haremos. Dios nos sigue esperando, derramando su amor por nosotros en cada Eucaristía, dándonos Palabras de Vida Eterna.
Que el Señor nos acompañe, y nuestra voluntad se incline siempre al bien. Amén.
sábado, agosto 15, 2009
Alimento
16.08.09
Lecturas
Prov. 9, 1 – 6
Sal. 33
Ef. 5, 15 – 20
Jn. 6, 51 – 59
Cuarta semana hablando las lecturas sobre el Alimento bajado del cielo: Jesucristo, que hecho Eucaristía da el alimento al mundo. Nos invitan además las lecturas a ser inteligentes, sensatos, a comer en la mesa preparada, sin caer en excesos; a descubrir la voluntad del Señor, cantando salmos e himnos celebrando al Señor.
El libro de los Proverbios, la primera lectura, nos habla de sabiduría… y de alimentarnos a través de lo que ella derrama y sirve en una mesa. Nos invita a dejar la ingenuidad y a ser inteligentes: solo así se vivirá y se llegará a ser inteligente. Por lo general, en las SS. EE. la Sabiduría irá asociada a la prudencia en la elección. Hoy se nos llama la atención en ese punto: No se trata de sabidurías e inteligencias humanas, sino de la que viene de Dios espiritualmente.
Pablo, escribiendo a la comunidad de Efeso, habla de esa prudencia, de actuar con sensatez, de ser responsables y no abusar de la vida con excesos. Esto lo hacía en el contexto de cómo proceder en la Cena del Señor… si, de tener cuidado cuando se va a ella, de respetarla convenientemente.
Juan, el Evangelista que nos ha acompañado durante cuatro semanas ya, insiste en el discurso de Jesús de presentarse como la Carne que da la vida al mundo; que quien la come, tendrá la vida eterna… Discurso duro para muchos, insensato a la vista de cualquiera, pero inteligencia y sabiduría para los que en la fe han logrado comprender este sagrado misterio. La Eucaristía, lo sabemos y lo hemos dicho, es el Alimento Eterno que el Padre nos quiere ofrecer para llegar hasta Él; la Eucaristía es la comida que nos deja Dios para vivir con la fuerza necesaria para alcanzar la felicidad eterna; la Eucaristía es la vida de Dios para nosotros.
Al finalizar estas líneas, el llamado es claro nuevamente a vivir más cerca de la Eucaristía, de aprender a valorarla como lo han hecho los cristianos a lo largo de los siglos. Hoy, el mundo más que nunca necesita encontrar la fuerza de Dios en su alma… y esta fuerza que alimenta al mundo sigue estando intacta en Dios, en su Hijo que se nos da como Alimento, en la capacidad de amar hecho alimento que Jesucristo nos ofrece. Amén.
sábado, agosto 08, 2009
Homilía
Domingo 19º del tiempo ordinario
09.08.09
Lecturas
1 Re. 19, 1 – 8
Sal. 33
Ef. 4, 30 – 5, 2
Jn. 6, 41 – 51
Tercera semana en que las lecturas nos presentan el tema de la comida como elemento central del discurso: Elías que es alimentado por Dios en el desierto para tomar fuerzas y seguir el camino; el ejemplo de Jesús que nos indica Pablo que dice que se ha entregado como ofrenda al Padre; el mismo Jesús que nos reitera que es el alimento para la vida del mundo.
El primer libro de los Reyes, nos cuenta de la huída del profeta Elías, que se ha enfrentado a falsos profetas, y los ha matado. Esto hace que
La carta de Pablo a los Efesios, nos sigue dando recomendaciones a ejemplo de Jesús que se ha hecho ofrenda al Padre por nosotros: hoy nos invita a tener buen trato con todos (fuera amarguras, arrebatos, iras, gritos, insultos) y actuar de acuerdo al proceder por el que nos salvaron (ser buenos, compasivos, perdonar, amar). Al ser continuidad del texto de la semana pasada, no podemos dejar de hacer referencia al revestirnos del hombre nuevo, dejando atrás al hombre viejo.
El Evangelista Juan continúa narrando la escena de Jesús y la multitud que lo escuchaba hablar sobre el discurso del Pan de Vida. Hoy, con asombro, los que lo escuchan, lo critican ya abiertamente por hacerse pasar como nuevo maná, como el pan bajado del cielo. Y aunque no lo comprendan ni ellos ni nosotros, ciertamente lo es. Jesús es el único que puede alimentar nuestras necesidades espirituales. Él es la comunión que el Padre nos deja para estar en su Presencia… Él es el pan que da la vida al mundo.
Aprendizaje de
- Dios alimenta en los momentos de dificultades: La realidad que asoma en la primera lectura, en donde el profeta Elías desfallece de cansancio por los problemas, deseándose incluso la muerte, nos enseña que no todo está perdido, porque nunca estamos solos realmente; Dios siempre está a nuestro lado para alentarnos y levantarnos, para alimentarnos y fortalecernos. Esta verdad, la debemos recordar cada vez que vivamos situaciones difíciles, para no morir espiritualmente. Dios alimenta cada vez que el hombre lo necesita. ¿Me dejo alimentar por Dios?
- Ser ofrenda agradable a Dios en todo: Pablo, al proponernos el ejemplo de Jesús para seguirlo, nos invita a ofrecernos también en actitudes claras que comprometan nuestro actuar frente a los demás: son cosas sencillas, pero contundentes las que nos invita a cambiar. ¿Cuáles de las actitudes descritas puedo cambiar ya?
- Jesús, nuevo Alimento del Padre: Israel, había comido el maná en el desierto (lo leímos la semana antes pasada), Elías es alimentado por el Ángel del Señor, también en el desierto. Jesús alimenta a la multitud en un lugar desierto, lejos de la ciudad… la diferencia entre esta última escena y las dos primeras, es que en ésta última, es Jesús quien da el alimento… y es el alimento mismo. Juan pretende hacernos entender a nosotros, sus lectores actuales, que Jesús es el Pan que da
Pidamos al Señor ser alimentados siempre por este Nuevo Maná, y además tener la docilidad de cambiar en nuestra vida. Amén.
sábado, julio 25, 2009
Alimentarse en el Amor
17º Domingo del tiempo ordinario
26.07.09
Lecturas
2 Re. 4, 42 – 44
Sal. 144
Ef. 4, 1 – 6
Jn. 6, 1 – 15
Hablar de alimentarse, en la vida espiritual, no hay duda que está asociado a la vida de sacramento y por ello, Dios nos ofrece ese alimento. En
El libro segundo de Reyes nos habla de una multiplicación de panes, sin duda parecidos a los textos del Evangelio. La idea de este texto de 2ª Reyes, es la misma que la del Evangelio… Dios alimenta, y no se agota como comida, siempre sobra para quedar saciado de él. El profeta, al igual que Jesús, da de comer a la gente y ésta sobra incluso.
Pablo en la carta a los Efesios nos invita a conservar la unidad en Dios. El comportamiento adecuado a esa realidad, también es necesario para vivir unidos en un solo cuerpo, un solo espíritu, en una fe… La caridad mutua será la garantía para lograr esa unidad a la que somos llamados por vocación.
El signo de la multiplicación de los panes en el Evangelio de Juan, es un texto muy bello en el capítulo 6, que contiene todo un itinerario para llegar a presentar a Jesús como el Pan de Vida. El texto, sin duda es una muestra de la misericordia de Dios que se da de alimento a los que lo siguen. El milagro se realiza gracias a que un niño comparte lo que tiene para alimentarse… solo eso basta para que Jesús muestre el signo de su poder. El signo, no hay duda que debió impactar tanto a la multitud, que llegan a aclamarlo, y quieren proclamarlo rey. Jesús, nuevamente se va a la montaña solo.
Aprendizaje de
- Dios es nuestro alimento: Eso lo sabemos, pero tenemos que tener conciencia de que el Señor quiere alimentarnos cada día con su presencia a través de los sacramentos, especialmente cuando somos parte de esa multitud que lo busca, que lo sigue por diferentes motivos.
- La caridad como el gran signo de este fin de semana: Un dato importante que arrojan las lecturas, es el tema de la caridad. Pablo lo menciona en el texto de los Efesios, y un niño lo encarna sublimemente en medio de una multitud en el Evangelio. No hay duda que el amor es el alma del cristianismo, y debiera ser nuestro nombre más visible.
Demos gracias a Dios por darnos ese alimento, y por entregarnos el amor, su propia esencia para vivir nuestro discipulado. Amén.
sábado, julio 18, 2009
Pastoreados y comunicados con Dios
Lecturas
Jer. 23, 1 – 6
Sal. 22
Ef. 2, 13 – 18
Mc. 6, 30 – 34
El vivir en una comunidad cristiana, siempre demandará tiempo para dedicarle. Y eso el Señor lo sabe perfectamente. ¿Quién es el Pastor de nuestras almas? Jesús es quien se compadece de la multitud. Hoy como ayer, cuesta poco extraviar el camino, y eso el Evangelio lo refleja al mostrar la búsqueda espontánea de la multitud que sigue a Jesús.
El profeta Jeremías nos presenta una dura sentencia dirigida a la clase sacerdotal de Israel, que no ha apacentado al pueblo; la crítica se centra en que no han sido justos básicamente. Y es por ello que Dios aparece como el gran justo, que hará justicia con quienes no han sido pastores como debiera ser. Y además está la promesa de salvación de suscitar un germen justo entre ellos, para que sea verdadero rey, prudente, justo. Es ese pastor el que esperan para su redención. Abandonarse, tal cual como lo indica el Salmo 22 es la clave.
Pablo en la carta a los Efesios nos recuerda que Cristo ha unificado a este pueblo disperso en uno solo: no vivimos separados desde que Cristo ha redimido a los hombres. Es quien nos ha dado y traído la paz, porque solo así tenemos acceso al Padre. Cristo es el gran unificador del pueblo de Dios.
El Evangelio de Marcos nos cuenta un pasaje de la vida de Jesús con sus Apóstoles. Acá Jesús invita a los suyos a pasar un momento a solas con Él. Luego de trabajar pastoralmente, es necesario cargar las pilas junto al Maestro. Luego de la misión, les llama, para hablarles al corazón. Es en ese contexto cuando la multitud se percata de que no están, comienzan a seguirles, como reconociendo la necesidad de estar cerca de Jesús. Allí el Señor se da cuenta de la necesidad y se muestra triste, porque van como ovejas sin pastor: Y les enseña.
Aprendizaje de la Palabra:
- Somos un pueblo pastoreado por Dios y sus pastores: Las lecturas de hoy, se parecen más bien a las del Domingo del Buen Pastor, pero es bueno poner el acento sobre este tema, porque dentro de la vida pastoral de cada comunidad, es bueno saber que no estamos solos. Como discípulos, no estamos solos, tenemos un pastor que se preocupa por nosotros a través de pastores que nos regala.
- Dios nos habla al corazón, a solas: Que importante es rescatar este elemento que ofrece la Palabra este fin de semana… estar a solas con Dios, o sea, silenciar nuestro bullado mundo y abrir el corazón para hablar con Dios, que quiere que descansemos en Él. ¿Hace cuanto que no le hablamos?, ¿Hace cuanto que no le escuchamos? Interesante propuesta la del Señor.
sábado, julio 11, 2009
Profetas y testigos veraces
12.07.09
Lecturas
Amos 7, 12 – 15
Sal. 84
Ef. 1, 3 – 14
Mc. 6, 7 – 13
No Hay duda de que Dios quiere que seamos testigos suyos, testigos comprometidos y veraces por sobre todo. No hay duda de que ello puede ser toda una aventura, y un desafío lograrlo. Un punto alto en las lecturas es el hecho de reconocer una misión que no es nuestra, sino un encargo que cumplir. Meditemos con las lecturas.
La primera lectura, tomada del profeta Amós, nos habla de su vocación, de cómo el sacerdote del templo de Betel (Amasías), en donde Dios le ha enviado a profetizar, lo echa desde el reino de Israel, para que se vuelva a Judá (su tierra). En el reino de Israel, la corrupción estaba casi institucionalizada, y por eso Dios envía a este profeta, que no es de familia profética, y que por lo mismo, no tiene nada que perder en decir la verdad. En Israel, encuentra incomprensión y desaprobación frente a su ministerio de anuncio y denuncia. En ese contexto, el texto de hoy, en donde leemos como claramente el sacerdote Amasías lo echa del santuario, diciéndole “Vete de aquí vidente… gánate allí la vida…” que “ese es un santuario del rey, un templo del reino”… A ese nivel la corrupción, o sea, si quiere ser profeta, debe decir lo que el rey quiere escuchar, lo que la gente del reino quiere oír. Como Amós no es profeta que se venda, le aclara que su vocación no es de “profeta”, sino que era pastor de un rebaño. Eso lo deja libre del “sistema” y logra ver las cosas desde Dios, como debe hacerlo un profeta.
La segunda lectura de Pablo a los Efesios, tiene como norte el alabar a Dios por Cristo, en quien nosotros hemos recibido toda clase bienes espirituales y celestiales. En Él hemos sido escogidos para ser santos ante Dios. Ese don de Dios es lo que quiere compartir con cada uno de nosotros.
El Evangelio de Marcos quiere mostrarnos el ministerio que Jesús les encomienda a los discípulos; es un texto lleno de significado. Anteriormente, el Señor ha sido rechazado por los suyos (“Un profeta solo es despreciado en su familia…”). La semana pasada, veíamos como el rechazo se hacía evidente en su propio pueblo; hoy vemos como Jesús envía a los suyos a anunciar la salvación a todos. El anuncio principal es a la conversión, que vendrá acompañada de gestos de misericordia; y la forma principal es ir desprovisto de todo tipo de seguridades. Ese es el modo de anunciar el reino a quienes quieran escuchar el mensaje de salvación del Reino de Dios. La misión es de todos, y vamos sin duda con el mejor de los envíos.
Aprendizaje de la Palabra:
- Libertad frente a los hombres para hablar de Dios: La impactante primera lectura, debe hacernos caer en cuenta que por nuestra vocación profética, ninguno de nosotros se debe al mundo, que no quiere escuchar hablar de Dios. En este texto podemos leer algunos rasgos proféticos, como el hablar de parte de Dios, el denunciar las cosas injustas a los ojos de Dios, el hablar siempre en nombre de Dios, y no el propio… esas cosas quedan más que claras en el texto de Amós este fin de semana. Nosotros debemos aprender de la respuesta de Amós, y librarnos del “que dirán si…” que nos paraliza y nos hace hablar otras cosas, que no siempre son de Dios. En la libertad de hijos de Dios, nosotros tenemos una vocación increíble y llena de aventuras junto al Señor. ¿En donde soy profeta? Nos preguntamos; ¿Qué es lo que hablo como profeta?, ¿qué actitudes tengo de profeta? Libertad frente a los hombres, y dependencia de Dios son las claves para respondernos a estas preguntas.
- Acogida personal del mensaje de salvación: Hay algo que salta a la vista claramente en las lecturas este fin de semana, y es la acogida del mensaje del Señor. Pablo habla de pura gratuidad de parte de Dios Padre; Jesús habla en el Evangelio de ir a anunciar a quien quiera acoger el mensaje de salvación. Esta es una de las premisas en las lecturas: la gratuidad en aceptar la salvación de Dios, y nosotros, nuestra disposición para hablar de parte de Dios.
Pidamos este fin de semana poder avanzar como profetas del Señor en su difusión del plan de salvación y tener la humildad de aceptar su salvación en nuestra historia. Amén.
sábado, junio 27, 2009
Dejándonos sanar y resucitar por el Señor
28.06.09
Lecturas
Sab. 1, 13 – 15; 2, 23 – 24
Sal. 29
2 Cor. 8, 7.9.13 – 15
Mc. 5, 21 – 43
Las lecturas de hoy nos ofrecen una visión de la misericordia de Dios, y de nuestro camino como hijos suyos. Nos hablan de sanar, porque para eso vino Jesucristo, para que bajo su contacto sanemos y tengamos vida en su nombre. Miremos las lecturas.
El libro de la Sabiduría, nos dice que Dios no ha creado la muerte como tal, que él nos ha creado para que subsistamos… las creaturas son saludables, la muerte no domina la tierra, y el hombre ha sido creado para ser incorruptible. El demonio ha sido quien ha introducido la muerte como herida del pecado; su envidia nos quiere separar del Señor, y es esto lo que el hombre debe comprender y entender para luchar por estar en vida delante de Dios. Si bien la muerte se asocia con lo físico, acá se mezcla con lo espiritual, haciendo que ambas queden ligadas a la suerte de los seres humanos. El texto pone el acento en lo significativo de la vida que Dios nos ha dado: incorruptible.
La segunda carta de Pablo a los Corintios, nos habla de la generosidad de Cristo para con nosotros, que siendo rico se hizo pobre. Nos dice que no se trata de que a costa de la riqueza de algunos otros pasen necesidades, sino más bien de que haya igualdad en todo. Las necesidades de las comunidades sin duda son parecidas a las que hoy viven muchos, y en eso Pablo quiere que se sensibilice la comunidad de Corinto, en donde realizaba colectas para ir en ayuda de otras comunidades más necesitadas.
El Evangelio de Marcos nos recuerda el poder sanador del Señor en su paso por las orillas del lago de Genesaret. Sana a la hija de Jairo, un hombre poderoso, en el trayecto a la casa de Jairo, una mujer queda sanada, y durante ese instante, muerta ya la niña de Jairo, Jesús la resucita. Si la semana pasada leíamos cómo Jesús dominaba los eventos de la naturaleza, ahora lo vemos dominando la enfermedad y la muerte… los bastiones que hacen que el ser humano se quiebre y no tenga más que hacer.
Qué podemos concluir de las lecturas de este fin de semana?
1.- Que Dios ha hecho al hombre para una vida nueva e incorruptible, en donde la muerte y la enfermedad no tienen cabida.
2.- Que Dios ha venido para ayudarnos a sanar como personas, en todo ámbito.
3.- Que Dios quiere que vivamos, que busquemos la vida y todo lo que pueda favorecer este encuentro: solo en Él encontramos esa vida que necesitamos.
4.- Vivir lejos de Dios es sinónimo de “enfermarnos”… por ello espiritualmente se nos invita a acercarnos a su presencia sanadora.
5.- ¿Dónde vamos a curar hoy nuestras enfermedades?, ¿Cómo enfrentamos nuestras muertes?... Dios nos regala vida y gracia, ¿En qué la utilizo?
Acerquémonos a Dios para sanar y resucitar de nuestras muertes y enfermedades. Amén.
sábado, octubre 25, 2008
Amar
30º Domingo del tiempo ordinario
26.10.08
Lecturas
Ex. 22, 20 – 26
Sal 17
1 Tes. 1, 5 – 10
Mt. 22, 34 – 40
Celebrar la vida que Dios nos ofrece, y aprender a caminar bajo su amparo, es el mejor de los regalos, y la más bella bendición que podemos descubrir en nuestra vida.
El libro del Éxodo, que narra la travesía del pueblo de Israel por el desierto al salir de Egipto, hoy nos habla de parte de la sociedad que de seguro era mirada en menos, o discriminada por sus pares. Nos habla de los extranjeros, viudas, huérfanos y pobres; todos ellos protegidos por Dios, pero en la sociedad israelita, y también en la de hoy, despreciados y pisoteados sin compasión. El texto, presenta esta protección a ellos como un mandato a cumplir, y advirtiendo que quienes no los respeten y cuiden, recibirán de Dios el correctivo que se merecen. Dios, que siente compasión por los más débiles, no dejará que se cometa injusticias y que éstas queden impunes ante Él. Estas leyes tan solidarias con el prójimo más desamparado, no siempre han sido respetadas… y hoy sin duda ellos son los que se llevan el peso del poder de algunos. ¿Qué haces tú al respecto?
El evangelio de Mateo, nos cita en boca de Jesús las leyes del Antiguo Testamento: Amar a Dios y al prójimo. Simple y sencillo, pero tremendamente difícil de aplicar. No hay que ser muy crítico para darse cuenta que no estamos en la mejor de las temporadas del cristianismo; que pese a vivir 2000 años después de que estos mandatos volvieran a sonar en la boca de Jesús, aún no los podemos vivir de verdad y a cabalidad. Amar… que mal henos entendido el concepto; lo reducimos, lo ocupamos para ponerlo en adjetivos de cuantas cosas se nos ocurren.
Hoy, necesitamos purificar nuestros conceptos, y mirarlos a la luz de lo que Dios nos quiere enseñar. Amar, no es otra cosa que entregarse al ser amado, poniéndose en su lugar, viviendo como Él, conociéndolo… ¿cómo hago esto con Dios? Y ni hablar del prójimo, que se reduce a mi círculo más cercano. Nos falta mucho para decir de verdad que amamos con todo el corazón a Dios y a nuestro prójimo. ¿Cuál es el principal mandamiento? Respóndetelo claramente, y mira si has sido fiel a Dios.
sábado, octubre 18, 2008
Imagen e historia
29º Domingo del tiempo ordinario
19.10.08
Lecturas:
Is. 45, 1. 4 – 6
Sal. 95
1 Tes. 1, 1 – 5
Mt. 22, 15 – 21
Este fin de semana las lecturas nos quieren acercar al tema del reconocimiento de Dios y del lugar que ocupa en nuestra existencia, en la del pueblo de Dios y personalmente en el corazón de cada uno. No tenemos que perder tiempo en esa búsqueda, ni reemplazarlo por otros, sino seguir adelante con nuestro discipulado.
Isaías tiene muy claro que Dios se vale de los hombres para realizar su bondad, e incluso de algo que puede parecer malo a los ojos de los hombres, es capaz de sacar algo provechoso a la larga. Ciro, el rey persa, ha tomado posesión de muchos lugares en donde ha extendido su imperio, entre ellos, ha llegado hasta Israel, que estaba en el destierro babilónico, y bajo una orden del rey Ciro, vuelven a sus tierras devastadas luego de la desocupación. El profeta, remarca que las cosas no pasan solamente porque si, sino más bien para demostrar que el Señor es Dios, y por ello, las afirmaciones finales sobre la soberanía del Señor, que lleva el curso de toda la historia.
Pablo le habla a la comunidad de Tesalónica sobre la elección de la que han sido objeto, y de cómo la constancia ha dado frutos también entre ellos; por ello, anima a que sigan por esas sendas de santidad y den muchos frutos en su vida cristiana.
El Evangelio de Mateo, hoy nos habla de una de las disputas entre fariseos y Jesús; los primeros, siempre buscando sorprenderle en alguna afirmación comprometedora que le signifique entrar en terreno difícil, en este caso, con la autoridad por el cobro de impuestos para el César. Jesús que sabe sus intenciones, les responde con una respuesta que seguro no esperaban: “den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”… Jesús quiere en definitiva centrar a sus interlocutores respecto del verdadero sentido del hecho de ser parte de Dios. La imagen del ser humano, es la de Dios, y por ello no debemos alejarnos de él, sin dejar de cumplir las obligaciones terrenas. La respuesta sabia de Jesús es la que nos hace descubrir la imagen que llevamos cada uno.
Puntos de reflexión:
- Cultura de la imagen: Este es un punto que sale a flote en las lecturas a raíz del Evangelio proclamado. Hoy, más que nunca vivimos una cultura marcada por las imágenes y lo que proyectamos. En el Evangelio, sin duda la imagen del Cesar en la moneda, era símbolo de poder, y por ello, influencia. Jesús al decirnos que hay que dar a cada uno lo que corresponde, nos llama fuertemente la atención respecto de qué es lo que hemos hecho con la imagen de Dios que llevamos cada uno… imagen única e irrepetible. Hoy tenemos muchas imágenes a nuestro alrededor… la de Dios, ¿dónde está?
- Dios, Señor de la historia: Probablemente Ciro nunca se enteró en vida terrena que Dios le utilizaría como instrumento para hacer que su pueblo elegido volviera a la tierra prometida. Y el César jamás pensó en que su imagen grabada en las monedas pasarían… y sin embargo, ambos quedaron solo como parte de la historia de la humanidad, como parte de la historia de un pueblo, nada más… Dios trascendió a ambas historias, y se nos revela todavía más, porque está sobre esa historia que alcanzamos a captar. Que importante hoy que vivamos descubriendo en nuestra historia personal, a este Señor que todo lo contiene y sostiene.
Le pedimos a Dios este fin de semana, reconocerlo en cada uno de nosotros, en nuestros hermanos; le pedimos al Señor de la historia, que siempre tengamos la sensibilidad para sobreponernos a las cosas que vivimos y sacar de ella el sentido original de nuestra frágil condición y creación.
sábado, octubre 04, 2008
Frutos de vida eterna
27º Domingo del tiempo ordinario
05.10.08
Lecturas
Is. 5, 1 – 7
Sal. 79
Flp. 4, 6 – 9
Mt. 21, 33 – 46
Hoy nos reunimos ante
Isaías nos hace retomar el tema de la imagen de la viña para hablar de la relación de Dios con el pueblo de Israel; la viña del Señor, la que Él ha plantado con cuidado, cariño, preocupándose de que tenga buena tierra, sin piedras, de cepas escogidas… pero a pesar de todo el cuidado y atención, no produce los frutos esperados… solo da frutas agrias: el Señor se pregunta ¿Qué mas se podía hacer por mi viña que yo no haya hecho?... Por ello, la sentencia es fuerte: derribaré su cerco para que sea pisoteada, no será podada ni caerá agua sobre ella…
Pablo en la carta a los Filipenses, invita a la comunidad a no estar angustiados y abandonarse a la oración y acción de gracias en todo momento para alcanzar la paz de Dios que supera todo lo imaginable. Además, nos invita a tener sentimientos nobles, verdaderos, justos, puros, amables y dignos de honra… Hacer notar que la paz aparece mencionada dos veces, lo que demuestra que ese era el deseo de Pablo para esa comunidad, convulsionada talvez por problemas internos.
El Jesús que nos muestra Mateo no se cansa de hablarnos del trabajo en la viña del Señor; hoy, una nueva parábola – que en contenido del mensaje se parece mucho al texto de Isaías – nuevamente nos pone en alerta respecto del tema: hablando a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo les habla sobre el cuidado de una viña en donde los trabajadores no hacen bien su trabajo, y terminan matando a los enviados del señor del viñedo, incluyendo a su propio hijo… la crítica va dirigida a los dirigentes de Israel, que no han sabido administrar convenientemente esa viña confiada a Dios – el pueblo de Dios – haciendo que peligre la permanencia al cuidado de ella para ser entregada a otros trabajadores más fieles. Claramente nos habla el texto sobre la fidelidad y la administración de las cosas de Dios, sabiendo que solo somos servidores, no los dueños de ella.
Idea para rezar:
- Dar frutos: Es lo más lógico que se deduce al leer las quejas de Dios en las lecturas proclamadas… ¿porqué si Dios lo ha hecho todo bien nosotros no hemos podido estar a esa altura? La respuesta puede estar plagada de excusas: que no sabemos bien, que no conocemos a Dios, que nos preocupamos por otras cosas… en fin… ¿Qué frutos doy hoy?, ¿amargos, dulces? Pablo nos da varios ejemplos en la oración que nos propone.
sábado, septiembre 27, 2008
Fidelidad a la Voluntad del Padre
28.09.08
Lecturas
Ez. 18, 24 – 28
Sal. 24
Flp. 2, 1 – 11
Mt. 21, 28 – 32
Este 26º fin de semana del tiempo ordinario reaparece este último fin de semana, destinado también al Día de la oración por Chile, que litúrgicamente hasta el año pasado se celebraba la festividad externa de la Virgen del Carmen. Miremos las lecturas de este fin de semana.
Ezequiel, el profeta de la primera lectura, nos advierte sobre la forma de proceder en el camino de la vida: el justo, debe perseverar en la conducta recta y justa para alcanzar la salvación, y no desviarse por malos caminos; y el malvado, la invitación es a cambiar las actitudes para lograr así llegar a la Vida. ¿Cómo podrá vivir quien comete males? Como la invitación del profeta apunta a un cambio de vida para bien, o a perseverar en ella si actuamos bien, nosotros estamos invitados a caminar bajo esa premisa: Practicar el derecho y la justicia para preservar la vida junto a Dios.
De unidad en la comunidad, entre los hermanos nos habla Pablo en la carta a los Filipenses: “tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento”. Esa es la clave del fruto del Espíritu en una comunidad que sigue al Señor, y a quien exalta como Señor, ante quien se dobla toda rodilla en el cielo y la tierra… Esta cualidad, propia de la Iglesia, se ve rota muchas veces por el pecado, por la desobediencia y por intereses egoístas entre nosotros.
El Evangelio de Mateo, continúa hablándonos de trabajo en la viña, sobre las actitudes que tenemos cuando Dios nos pide algo. A través de una parábola, en la que un padre con dos hijos a quienes manda a trabajar (con diferentes respuestas), Jesús nos enseña sobre el arrepentimiento y el si que debemos dar a Dios Padre. Un hijo le responde al padre que no irá a trabajar, pero finalmente va, mientras el segundo dice que irá, pero en realidad, no lo hace… “¿Cuál de los dos cumplió la Voluntad de su padre?” Pregunta Jesús a los sumos sacerdotes y ancianos, y la obvia respuesta sirve para llamarnos a arrepentirnos y para revisar nuestros innumerables “si” que hemos dado a Dios tantas veces en promesas.
Parámetros de acción:
- Arrepentimiento y vida plena: La llamada del profeta Ezequiel, nos ayuda a darnos cuenta de que el arrepentimiento nos trae muchos beneficios: Si el malvado se arrepiente y cambia de actitud, encontrará la vida; por otro lado, en el Evangelio, el primero de los hijos, el que no había querido ir a trabajar a la viña, nos dice el texto que “se arrepintió y fue”… Así descubrió seguro el valor de una respuesta correcta y corregida, que le significaría tener el querer de su padre. Nosotros tenemos que aprender mucho de estas dos invitaciones a vivir de verdad la vocación a la que Dios nos tiene invitados. Seguro el cumplimiento de esa voluntad nos traerá vida verdadera y sana junto a Dios.
- Unidad: La comunión a la que se nos invita pasa por reconocer al Señor en todo momento, y eso se ve reflejado por ejemplo, en el perfecto cumplimiento de la voluntad del Padre que nos envía a trabajar a su viña. Pablo nos dice que tener un mismo corazón, un mismo amor y pensamiento, nos ayudará entre nosotros y también nos servirá para reconocer al Señor Jesús.
- Revisemos nuestros “si” y nuestra fidelidad al Señor: Este es un punto alto en las lecturas proclamadas. ¿Cuántas veces hemos dicho al Señor que si y no hemos cumplido? El texto del evangelio hoy nos evidencia que no basta decir un si, porque nuestra actitud al final puede ser muy distinta. ¿De qué nos servirá dar nuestra palabra si no somos fieles? La acusación de Jesús va directo a aquellos que se creen justos y que cumplen la voluntad de Dios. ¿Con cual de estos dos hijos nos identificamos actualmente?, ¿Qué cuenta más, nuestras respuestas verbales o nuestras actitudes?
Pedimos al Señor en este fin de semana hacer la Voluntad del Padre Dios, que es bueno con todos – justos y pecadores – y que a cada uno nos da la oportunidad para rectificar nuestra respuesta primera. Que la Santísima Virgen nos enseñe el camino de la fidelidad y cómo decir Si a Dios en la palabra y los actos. Amén.
sábado, septiembre 13, 2008
El Amor sin límites...
14.09.08
Lecturas:
Eclo. 27, 30 – 28, 7
Sal. 102
Rom. 14, 7 – 9
Mt. 18, 21 – 35
Al entrar en este Mes de Septiembre, en la Iglesia se nos incentiva a la lectura orante de la Biblia, o sea, leer la Palabra de Dios y hacer eco de ella en mi vida; dejar que me interpele, y aplicarla a algo concreto en mi existencia. Como católicos, debemos acercarnos a la Palabra de Dios, depositario de la fe que profesamos, siempre sabiendo que es Dios quien nos habla a través de ella. En este fin de semana, se nos habla de perdón de las ofensas y de olvido de la antigua ley del talión.
El libro del Eclesiástico, nos dice que el “rencor y la ira son abominables”, porque terminan haciendo un gran daño a la persona, quien frente a Dios deberá rendir cuentas de sus actos. Positivamente, podemos decir que Dios quiere que el hombre crezca en virtud, que abandone sus obstinaciones que lo separan de quien le ha hecho daño, y mire hacia el futuro en una comunidad abierta al diálogo y el perdón. Aprender a ser hermano, y sobre todo humano en todas las relaciones con otros: “Perdona el agravio de tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados”. La misericordia es la clave en esta lectura.
La segunda lectura, tomada de la carta de Pablo a los romanos nos dice que somos de Dios, en la vida y la muerte: estamos en sus manos gracias a la Redención del Señor Jesús. Si no fuera por Él, seguro ni la vida ni la muerte tendrían un destino claro; pero para el cristiano toda la existencia queda redimida al estar en sus manos.
Mateo, el Evangelista, nos plantea la misma disyuntiva que veíamos en la primera lectura: el perdón y la misericordia. “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?” La respuesta de Jesús es clara y contundente: “Hasta setenta veces siete ”, o sea, siempre. El hombre no puede quedarse con el rencor y debe perdonar para que Dios le perdone. Así lo expresa claramente Jesús luego en la parábola del hombre que es perdonado por la tremenda deuda que tiene con su señor, pero que no es capaz de perdonar una pequeña deuda de un hermano suyo. ¿Cómo pedir misericordia por las debilidades propias si no estoy dispuesto a darla y ofrecerla a los demás?
Aprendizaje de la Palabra:
- Perdón y justicia: una de las primeras cosas que se nos presenta como disyuntiva en las lecturas de este fin de semana es ¿Qué pasa frente al tema de la justicia? Si pensamos en el principio jurídico de justicia, de dar a cada uno lo que le corresponde, ciertamente la Palabra de Dios hoy nos ilumina más que nunca: Dios es Justo, y Él se encargará de hacerla valer frente a su Presencia. El hombre, junto con buscar esa justicia (acusarse de la deuda, de acuerdo al Evangelio), solo puede pedir misericordia y esperar a que su Señor le perdone la deuda, pero para que así sea, pero la deuda queda saldada frente al Señor cuando nos olvidamos de ella y somos capaces de dejar atrás esa deuda que otros tienen; el Padre Nuestro nos ofrece luz en esa oración respecto del tema.
- El perdón nos enriquece: Hoy el mundo cada vez es más conciente de sus derechos y exigimos justicia frente a lo que consideramos una injusticia en contra nuestra. Es un valor muy apetecido y que cuenta mucho… no así el perdón, que es visto como una debilidad o incluso una estupidez… pero la ilógica de la palabra de Dios nos invita a perdonar, de acuerdo al mismo ejemplo del Señor al morir por nosotros, y alcanzar justicia por nosotros, que no podíamos reconciliarnos solos con Dios. El perdón que Dios ofrece en su Hijo en la Cruz es tremendamente más infinito que el perdón que nosotros podemos ofrecer a nuestros semejantes, y por ello, cada vez que perdonamos, estamos matando al odio y las iras para dar paso a la infinita misericordia de Dios a quien le dejamos nuestra justicia en sus manos.
- Superar los rencores y las iras: Cada cual en su corazón seguramente tiene que hacer algo en este respecto… ¿Cómo lo hago? Solo amando de verdad. El amor no se calcula, ni siquiera con el número siete, porque el amor es infinito, es el Siempre de Dios entre nosotros, es la respuesta más clara y rotunda frente al pecado. No dudemos en perdonar y tener misericordia, y así seremos libres para agradecer al Señor.
Le pedimos a Dios poder ser siempre suyos, dejar atrás rencores, ofensas e iras, y comenzar a ser discípulos misioneros que llevan el Evangelio del Amor a todos los rincones. Amén.
sábado, septiembre 06, 2008
¿Cómo amo?
23º Domingo del tiempo ordinario
07.09.08
Lecturas
Ez. 33, 7 – 9
Sal. 94
Rom. 13, 8 – 10
Mt. 18, 15 – 20
¿Qué cosas nos hacen responsables de los demás? ¿Cuánto debemos preocuparnos por el prójimo a nuestro alrededor? Esas respuestas no están dadas al azar, y por ello necesitaremos hacer revisión de nuestro discipulado a la luz de las claras y potentes lecturas que la liturgia nos ofrece este fin de semana.
El profeta Ezequiel nos habla hoy de responsabilidad con respecto del prójimo, y de lo que es necesario que la persona de fe haga: corregir a quien no está bien. El preocuparse por quien no actúa correctamente, es un distintivo del hombre de Dios, ayudar a otros y ser centinela, es un claro elemento de esta preocupación. Fijémonos que el hombre de Dios corrige a quien se equivoca cuando es iluminado por
De amor nos habla la carta de Pablo a los Romanos; allí se nos dice que “amar al prójimo como a ti mismo” resume toda la ley y los mandamientos, parafraseando la respuesta que dio el Señor al maestro de la ley cuando le pregunta por los mandatos principales y por el prójimo. Pablo habla de plenitud de la ley al hablar del amor, diciendo que éste no hace mal al prójimo. El mismo Pablo en la carta a los Corintios hará una verdadera apología del amor, diciendo allí la importancia plena que tiene el amor en la vida del hombre: “sin amor, no soy nada”… Amar será la mejor forma de demostrar que hemos entendido todo el mensaje de salvación que Dios Padre nos ha revelado a través de su Hijo Jesucristo. ¿Cómo logro amar con transparencia?
El Evangelio de Mateo que nos acompaña este año 2008, nos habla hoy amor al prójimo en la corrección fraterna; resume los dos temas tocados en las lecturas anteriores… Corregir, sin duda es un acto difícil de hacer; algo ya dijimos al comentar la lectura de Ezequiel, principalmente porque no siempre se hace motivado desde
Aprendizaje de
- Corrección desde Dios: No hay duda que nuestra corrección debe tener un par de elementos básicos al momento de hacerse: Ser motivada por
- El amor como motor de la corrección: Amar es natural al ser humano. Estamos capacitados 100% para amar siempre con transparencia y honestidad. Ese amor que el Señor pone en nuestro corazón y vida, es la que debemos decantar para entregar a los demás siempre pensando en el bienestar de mi prójimo.
- Responsabilidad frente a Dios de mi prójimo: Al ser cristianos hemos asumido algo de lo que el hombre siempre ha buscado huir: la responsabilidad frente a Dios. Desde que Caín mata a Abel en el Génesis (Gn. 4, 9), siempre hemos buscado no ser el “guardian de mi hermano”. Hoy, se nos invita precisamente a ser los centinelas de ellos, y a hacernos responsables por su salvación, de la cual Dios nos pedirá cuentas.
Le pedimos al Señor este fin de semana poder hacer siempre nuestra vida y acciones motivados desde el amor, actuando siempre con transparencia y buscando siempre el bienestar de los demás. Que seamos responsables por todos, y que nuestra motivación para ello lo podamos encontrar también en el testimonio de tantos que aman silenciosamente. Amén.
sábado, agosto 23, 2008
¿Quién soy yo?
21º domingo del tiempo ordinario
24.08.08
Lecturas
Is. 22, 19 – 23
Sal. 137
Mt. 16, 13 – 20
Llegamos casi al fin del mes de Agosto; hemos pasado en estos días la fiesta de San Alberto Hurtado, además de haber recibido de nuestros pastores la semana pasada el lanzamiento continental del tiempo de preparación a
El libro de Isaías nos habla sobre un mayordomo real, o sea, alguien a quien se le ha encomendado el cuidado de la casa del rey, de preocuparse desde que se abre la primera puerta, y se cierra en las noches, de quien posee las llaves para transitar por ella, de alguien de confianza para el rey. Un puesto de riesgo y también de poder. Sin embargo, el profeta nos dice que el Señor sacará a ese mayordomo, y que pondrá a otro en su lugar. Muchos exégetas ven en esta promesa la venida del futuro Mesías, al ser Él a quien se le confiará
Pablo se asombra ante la grandeza de Dios, y se pregunta: ¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero?... Esa grandeza que ha descubierto Pablo le lleva a maravillarse porque no puede el hombre tratar de comprender la profundidad de los designios de Dios. La maravillosa alabanza de boca de Pablo nos debe hacer pensar y desear a Dios con todo el corazón; o al menos llevarnos a pensar con cuanta periodicidad nos acercamos con asombro ante el misterio de Dios en nuestra vida; o sencillamente a callar frente a tanto misterio con el que Dios nos ha redimido.
El Evangelio de Mateo, nos muestra a Jesús preguntando sobre quién dicen que es Él. La pregunta, no es solo por tener curiosidad, sino que también para comenzar a dar responsabilidades entre los discípulos. Pedro, que reconoce en Jesús al Mesías es designado cabeza de esa comunidad, a quien le será entregado el cuidado de
Pidamos al Señor aprender de su pedagogía, de caminar confiados en su presencia; de reconocerle, de saber que él confía en nosotros para continuar su Obra de salvación, que nos preguntemos quién es Jesús en nuestra vida y que podamos dar testimonio a quien nos pregunte de que Él es el Mesías de nuestra humanidad. Amén.
sábado, agosto 09, 2008
Animo, Soy Yo, no teman...
19º Domingo del tiempo ordinario
10.08.08
Lecturas
1 Rey. 19, 9. 11 – 13
Sal. 84
Rom. 9, 1 – 5
Mt. 14, 22 – 33
Un nuevo fin de semana junto al Señor, recordando y conociendo el amor que derrama sobre nuestra vida. Este fin de semana hay varios motivos para celebrar la vida de Dios en nosotros, pero para ello necesitamos reconocerle desde la fe. Bien sabemos que la fe nos da las herramientas para acercarnos a Dios, pero necesitamos estar atentos también al paso de su Presencia, para no dejarle pasar y perderle de vista. Las lecturas de este fin de semana nos darán advertencia sobre la búsqueda de Dios, que siempre se revela, pero no siempre con el rostro que esperamos o deseamos.
El libro primero de los Reyes, nos habla hoy de un encuentro entre Elías y Dios, quien le ha citado en el monte Horeb, para mostrarse a su profeta: El profeta está huyendo de la reina Jezabel, que lo busca para matarlo porque ha derrotado a los sacerdotes de Baal. Dios, le ha confortado en esta huída mandándole un ángel para que le aliente en el camino, y ahora le llama a la montaña. Allí, Elías en una gruta, espera que el Señor pase… hay viento, pero no está el Señor; un terremoto, y tampoco estaba el Señor, luego un fuego y tampoco estaba el Señor… luego, la brisa suave, y solo entonces Elías se tapa la cara. Allí le reconoce. Son los signos de Dios, en donde aparece en lo menos pensado, en lo que talvez no nos damos cuenta, en el lugar y las circunstancias que no pensábamos. Es parte del camino de la fe buscarlo constantemente, y no cansarse de estar en su búsqueda siempre. Allí Elías es consolado por Dios para seguir su misión profética.
La carta de Pablo a los Romanos, leída durante estos fines de semana, hoy nos habla de un dolor que tiene: el hecho de que su pueblo (el judío), no ha reconocido al Mesías; han esperado por siglos la venida de su Mesías, y aún así no logran descubrir en Jesús esa presencia. Nos confirma Pablo que reconocer a Dios en la vida, no siempre es fácil… para los judíos seguramente la presencia de Jesús no calzaba con la imagen que se habían forjado de un Mesías poderoso, que traería la destrucción de sus enemigos, que les exaltaría sobre el resto de los pueblos vecinos… y resulta que ese Mesías muere en la cruz. Claro, probablemente hoy nosotros también pensaríamos que debiera ser un Todopoderoso. ¿Qué nos hubiese ocurrido a nosotros en esa época? Probablemente tampoco lo habríamos reconocido del todo.
El Evangelio de Mateo, nos habla de la continuidad de la multiplicación de los panes; se va a orar solo al monte. Al bajar hacia la barca, que se había alejado de la costa por el viento, se dirige hacia ella caminando sobre las aguas. Los discípulos al verlo acercarse, no lo reconocen, y se asustan más todavía. Jesús los calma, y Pedro pide ir a su encuentro… pero al caminar sobre las aguas, se hunde. Jesús lo salva y le pregunta porqué ha dudado. Al subir a la barca, se calma el viento y todo se postran delante del Señor, reconociéndolo como el Hijo de Dios. “No teman, soy yo”, les dice Jesús; “¿Porqué dudaste?”, le pregunta a Pedro en medio de la tormenta. Estas preguntas, en el texto, nos muestran los vaivenes en los que caemos a menudo, especialmente cuando estamos atrapados por las tormentas de la vida, cuando parece que nos hundimos en medio del agua, y nos ahogamos.
Aprendizaje de
- Nuestra búsqueda de Dios: Un punto común en las lecturas de este fin de semana, es querer encontrar a Dios en la vida. Es un deseo innato, que todo ser humano posee, es algo primario en los seres espirituales. Per en esta búsqueda, no siempre encontramos los resultados que esperamos, porque Dios no se nos revela siempre abiertamente. De hecho, ya se nos ha revelado en su Hijo Jesús, a través de
- ¿Dónde está Dios?: La pregunta se la hizo seguramente Elías cuando escapaba de la reina Jezabel, o los judíos, que esperaban el Mesías que Jesús no representó de acuerdo a sus pretensiones, o los discípulos en medio de la tormenta en la barca… y nosotros, ¿Cuántas veces nos hemos preguntado esto mismo? La respuesta, ya lo dijimos, no siempre es clara y la que esperamos. Dios está siempre presente. Partamos de esa base. Ahora, sus manifestaciones, son diversas… a veces en la brisa suave, a veces en la tormenta más cruda. Allí está Dios. La fe nos dice que Dios nunca nos deja, y que nosotros debemos de mirarlo siempre, para no hundirnos en las aguas…
- Tranquilícense, Soy Yo, no teman: Si, esa es la respuesta más clara que podemos deducir de las lecturas de esta semana. El Señor está en medio de todo, incluso de las tormentas más fuertes. Si lo miramos constantemente, lo descubriremos y seremos capaces de reconocerle mucho más claramente.
Al celebrar este fin de semana la fiesta de san Lorenzo, patrono de los diáconos, le pedimos al Señor de
viernes, julio 25, 2008
17º Domingo del tiempo ordinario
27.07.08
Lecturas
1 Rey. 3, 5. 7 – 12
Sal. 116
Rom. 8, 28 – 30
Mt. 13, 44 – 52
Dios dispone todo lo necesario para aquellos que le aman, más aún para quienes se muestran humildes y sencillos con Él, como el Rey Salomón que solo le pide prudencia y sabiduría para reinar. Es en las grandes cosas en donde aparecen los verdaderos hombres y mujeres de fe, que son capaces de vender todo lo que tienen para poseer este Gran Don que es el Reino. En este contexto leeremos las lecturas de este fin de semana propuestas por la liturgia de
La primera lectura tomada del primer libro de los Reyes nos narra el encuentro de Dios con Salomón, quien ha heredado de su padre David el reinado de Israel, antes de que fuera dividido. En este encuentro, Dios le ofrece pedir lo que quiera… y el rey le pide “un corazón compasivo para juzgar el pueblo, para discernir entre el bien y el mal”. Dios, que cumple su promesa de dar lo que quiera, cumple este deseo de Salomón transformándolo en el hombre sabio, fama que la historia le ha dado. No hay duda que el Señor mira bien de este deseo del rey, y como no, especialmente por el cargo que desempeña en medio del pueblo. En la época de Salomón, los reyes son designaciones de Dios, y por lo mismo, son extensiones de su amor y paternidad para con el pueblo. Un gran compromiso de quienes eran elegidos y ungidos reyes, que no siempre se cumplió como debía ser.
La carta de Pablo a los Romanos, nos recuerda que el actuar de Dios siempre es a favor de quienes le aman, Dios ha hecho que el mundo siga avanzando, y ha fortalecido de modo especial a sus predilectos amados hijos. En Cristo, su Hijo Primogénito nos ha llamado, nos ha salvado, santificado y glorificado. ¿Habrá don más grande para los que tienen fe que responder a este llamado? Solo desde ésta óptica podemos entender las cosas que ocurren en nuestro alrededor y que nos afectan. ¿Qué es lo que Dios quiere? Nos preguntamos muchas veces… Pablo nos dice hoy: la disposición de todas las cosas, Dios las ha hecho para nuestro bien.
El Evangelio de Mateo, continúa por tercera semana consecutiva en el capítulo 13, que habla sobre las parábolas del Reino. Ese es el mensaje del texto de las semanas anteriores, y hoy no será la excepción. El Reino aparece en el texto proclamado como un tesoro escondido en el campo, que un hombre al descubrirlo, vende lo que tiene para comprar ese campo; o como un hombre que negocia perlas finas, que al encontrar una de gran valor, vende todo lo que tiene para comprarla; o a una red que recoge toda clase de peces en el mar… las comparaciones hablan por si mismas: en las dos primeras, el Reino representados por un tesoro o una perla, superan cualquier otro bien que los hombres poseían anteriormente. Así, el Reino es presentado como el Bien Supremo a conseguir, desasiéndose de los otros bienes poseídos. En la última, el Reino es presentado como una gran red, que atrapa todo tipo de peces: es parecido como el trigo y la cizaña (que se deja hasta el final, y solo en la ciega es apartado el trigo de la maleza), que solo es separada los peces buenos de los malos al ser revisada por los pescadores al final de la faena. Termina con otra comparación sobre el Reino: Se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo…
Aprendizaje de
- El Reino de los cielos es para los humildes: Estoy inventando un texto que no aparece así dicho en las lecturas de hoy, pero que podemos deducir con claridad, aunque Jesús ya las había dicho en las Bienaventuranzas. La humildad hace cercano el Reino en nuestra vida. Y con mayor razón cuando nos abandonamos a su Voluntad, sabiendo que Dios dispone todas las cosas para nuestro bien (2ª lectura). La humildad para descubrir que hemos encontrado otro tesoro mucho más grande que el que creemos tener, aunque esta vez, ya no movidos por la ambición de tener, sino de querer despojarnos de aquello que se nos ha concedido tener, como el poder del que gozaba Salomón (1ª lectura). El Reino, es solo para los que se atreven a ser valientes delante de Dios.
- El Reino es el cumplimiento de nuestros sueños de vida nueva: Pablo nos dice que todas las cosas que nos pasan, son para asemejarnos al Hijo Unigénito; allí hay salvación, hay comprensión de la realidad y sobre todo, vida renovada. Vender todo para comprar ese Don, implicará dejar atrás muchas cosas, e iniciar una nueva vida, que nos obligará a ser prudentes y mesurados, justos y sabios (1ª lectura), aprender a sacar cosas nuevas y viejas de nosotros mismos. Vivir renovados de verdad.
- El Reino es un tesoro: Esto es lo que debemos entender hoy. El Reino es un tesoro, un Don puesto en nuestras manos para cuidarlo y poseerlo. A modo de mal entendido, muchos en la época de Jesús esperaban que la manifestación del Reino que Cristo anunciaba, se manifestara hasta con violencia frente a los enemigos de Israel… pero no… ya la semana pasaba hablábamos que una categoría importante del Reino, es la paciencia con que se manifiesta; hoy extendemos esa paciencia, al hecho de que el Reino necesita ser buscado y revelado en todos los ámbitos en que nos movemos para que se desarrolle. El Reino, es manifestación de algo que está latente, pero que aún no es evidente para todos…
Pidamos este fin de semana, ser sabios y prudentes en la búsqueda del bien, en la generosidad para extender el Reino, sabiendo que en Jesús hemos sido salvados. Amén.