sábado, marzo 24, 2007

Homilía

Este es el último fin de semana antes de Semana. Aprovéchen de confesarse...
5º Domingo de Cuaresma
25.03.07

Lecturas
Is. 43, 16 – 21
Sal. 125
Flp. 3, 8 – 14
Jn. 8, 1 – 11

Estamos llegando a la última semana de Cuaresma antes de entrar de lleno en la Semana Santa, a la que el tiempo cuaresmal nos ha preparado. Ya la semana pasada hablábamos de hacer balances, y hoy las lecturas nos muestran la misericordia que Dios tiene con nosotros. Las lecturas de esta última semana cuaresmal nos hablan de las cosas que el Señor ha hecho por el pueblo, para darle vida y seguir manteniendo esa vida en ellos, lo que Pablo nos muestra respecto a su cercanía al Señor, el caso de la mujer en adulterio, que es perdonada por el Señor y exhortada a dejar esa vida. Miremos las lecturas.
Isaías nos muestra un texto que bien puede ser leído en corte profético, por el mensaje lleno de esperanza que tiene respecto del futuro del pueblo. El mismo Señor está haciendo germinar algo nuevo, se trata de una restauración tal que llevará que brote agua y vida en donde no lo había. De esa agua beberá el pueblo escogido para pregonar sus alabanzas. Hoy, al finalizar la Cuaresma casi, podemos mirar nosotros y reconocernos en ese pueblo escogido para pregonar esa alabanza a través de nuestra vida. El agua que Dios ha hecho brotar en medio nuestro, no debe secarse, sino continuar fluyendo por todos los rincones de nuestra sociedad. La Cuaresma no solo se trata de hacer un camino en el desierto, sino que se camina para llegar hasta el manantial.
Pablo ha encontrado el sentido de su vida al descubrir al Señor, y llega a decirnos que considera todo una desventaja comparado con el conocimiento del Señor, que las cosas son desperdicio al lado del Señor. Para eso, ha debido caminar y mirar adelante, pensando en llegar hasta la meta ofrecida por Dios a través de Cristo Jesús. Sin sonar pretencioso, Pablo quiere decirnos lo importante que es aprender a poner las cosas en su justa medida y saber darles el espacio que corresponde: Dios en primer lugar, y luego el resto.
Si no conociéramos anticipadamente el texto leído hoy en el Evangelio, talvez nos sonaría demasiado fuerte y extremo; sin embargo, como lo conocemos, solo diremos que así es el Señor, casi sin fijarnos en la actitud de los escribas y fariseos que llevan ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio. Luego de recordarles Jesús que nadie está libre de pecado, viene la verdadera enseñanza del texto: “Yo tampoco te condeno, vete y no peques más en adelante”. El argumento del Señor para no condenar, es precisamente la capacidad de arrepentimiento necesario en quien ha cometido pecado; el hecho de mirar hacia delante, y al igual que Pablo, considerarlo todo desperdicio con tal de estar junto al Señor. Si bien la misericordia del Señor es inmensa (yo no te condeno), también esa misericordia exige de quien es perdonado actitudes claras que muestren su arrepentimiento (vete y no peques más en adelante). Por ahí fallamos hoy en nuestro camino. No pocas veces caemos en pecado, y pareciera que no queremos salir de él, y nos justificamos diciendo cuánto “me cuesta mucho”, o “es que ya soy así”. Incluso peores cosas, como acostumbrarnos a esa situación y verla como normal. El mal del pecado en la vida sin duda que nos aleja del rostro de Dios, y por ello en Cuaresma el Señor viene para darnos la oportunidad de una nueva vida.
Aprendizaje de la Palabra:
- Cuaresma, promesa de una nueva realidad: La cuaresma la hemos transitado por senderos de la conversión y la oración, las que unidas a la limosna y las acciones de misericordia, han dado un rostro mucho más divino, como debe ser, de las cosas. Hoy, al leer las lecturas descubrimos que el Señor muchas veces nos ha dejado transitar por caminos diversos, incluso alejados de su presencia (léase pecado), solo para invitarnos a vivir una nueva realidad. Hemos de esperar que al finalizar el tiempo cuaresmal, al igual que Pablo podamos considerar todo desperdicio si no estamos junto al Señor; que podamos descubrir que en el desierto cuaresmal se nos ha llevado hacia algo nuevo, que ha germinado: su propia gracia, su propia vida, así como Israel gozaba de esa promesa de agua en el desierto; que el Señor nos llama a una nueva realidad, como a la mujer adúltera, a cambiar de vida. La Cuaresma es una especie de subsidio que se nos ofreció, si la ocupamos bien, podremos sacar buenos provechos en nuestra vida.
- Cuaresma, lugar de la conversión y la misericordia: Un razgo cuaresmal, es la misericordia que necesitamos proclamarla a todas luces. Pero antes de proclamarla, claramente debemos experimentarla. El texto de la mujer adúltera, nos adentra en ese terreno. Nos podemos imaginar la terrible imagen de una mujer a punto de ser apedreada por haber sido descubierta en adulterio con un hombre… pero la respuesta de Jesús seguro caló hondo en su corazón. Durante la cuaresma fuimos invitados constantemente a esto mismo: Dios nos ofrecía su misericordia, a cambio de que cambiáramos nuestras actitudes de vida. Es el rol que hace la Iglesia hoy también como Madre que nos educa: nos llama constantemente a la conversión para experimentar la misericordia de Dios.

Pidamos al Señor estas gracias antes de entrar en la Semana Santa, sabiendo que la misericordia del Señor es infinita, y nos llena el corazón cuando nos abandonamos a sus manos. Amén.

sábado, marzo 17, 2007

Homilía

Un nuevo fin de semana para rezar con la Palabra de Dios.

4º domingo de Cuaresma
18.03.07

Lecturas
Jos. 4, 19; 5, 10 – 12
Sal. 33
2 Cor. 5, 17 – 21
Lc. 15, 1 – 3. 11 – 32

Al avanzar en el tiempo de Cuaresma, es bueno que hagamos un primer valance sobre lo que ya hemos vivido en este mes en la entrega de nuestro caminar cuaresmal. Las lecturas nos ofrecerán un escenario perfecto para la comprensión de esta nueva realidad.
La primera lectura, tomada del libro de Josué nos muestra parte de ese primer tiempo de Israel en la tierra que el Señor le había entregado. Hasta ese momento, en el desierto habían comido del maná; pero una vez estando en la tierra, la misma tierra produce un fruto. Han dejado atrás toda una historia en el desierto, y con ella, también Dios les ofrece la oportunidad de comenzar en su tierra a producir nuevos frutos para subsistir… una buena lectura espiritual del texto nos abre hacia el sentido del cambio en la vida, del pasar de una realidad a otra distinta, de seguir consecuencias en la vida. Dios en su misericordia siempre acompañó a Israel en su caminar, y eso lo percibimos también hoy en el breve texto leído. Ahí ya podemos hacer un primer balance respecto de esta Cuaresma.
La segunda carta de Pablo a los Corintios nos habla sobre la necesidad de dejarnos reconciliar con Dios por medio de Cristo, quien precisamente nos ha abierto la puerta de la reconciliación con Dios mediante su entrega; solo así seremos una criatura nueva en Cristo, dejando atrás lo antiguo. Al hablarnos de nueva criatura en Cristo Pablo piensa en un mundo distinto, en el que Cristo reine en el corazón y acciones humanas. Nada más preciso para el tiempo cuaresmal.
En el Evangelio, Lucas nos presenta uno de los textos más bellos en el que a través de una parábola se nos regala una clara enseñanza respecto de lo que Cristo viene a hacer… abrir sus brazos para acogernos a todos, especialmente a los que más necesitamos de esa misericordia; a mostrarnos un rostro de paternidad de parte de Dios que se hace inminente seguir en el trato con los demás. En la parábola, conocida como el hijo pródigo, el Señor quiere mostrarnos lo que el buen Padre Dios hace cada vez que nos alejamos de su lado, para irnos por la vida haciendo de ella lo que se nos antoja. Dios espera, todas las tardes a que ese hijo que se ha ido regrese… y cuando lo ve venir, se conmueve hasta las entrañas – signo muy de mamá - para darle la bienvenida nuevamente. De la parábola podemos sacar muchas enseñanzas, respecto a la actitud paternal – maternal del padre, del hijo que se ha ido y regresa arrepentido, del otro hijo que siempre estuvo en casa, pero que no comprende la actitud misericordiosa de su padre… y nosotros podemos estar en cualquiera de los tres personajes del relato, dependiendo de la óptica que tengamos. En cuaresma, esta parábola nos muestra la necesidad de dejarnos reconciliar con Dios tal como Pablo nos decía y sobre todo en el acercamiento a los demás con misericordia y arrepentimiento si hemos fallado con los hermanos alrededor.




Aprendizaje de la Palabra:
- Cuaresma, camino junto al Señor para producir frutos: Les proponía al iniciar esta homilía la posibilidad de revisar nuestras vidas durante este tiempo de Cuaresma para ver cómo la he llevado, cómo he sentido el caminar junto al Señor antes de llegar a su Pasión, muerte y Resurrección. A la luz de la primera lectura, podemos ver que Dios conduce a un pueblo hasta una tierra en donde ellos deben comenzar a alimentarse luego de que el Señor lo hiciera por el largo desierto. Hoy, al llegar a la 4ª semana de Cuaresma, también queremos revisar si los frutos sembrados han empezado a producir algo… ¿Qué cosas me propuse al partir la Cuaresma? Si aún no lo he hecho, todavía estoy a tiempo para enmendar esa parte, si lo he hecho, es bueno mirar cómo van creciendo esos frutos.
- Cuaresma, tiempo de reconciliación con Dios: San Pablo nos invita a dejarnos reconciliar con el Señor, a semejanza de lo que Cristo ha hecho con nosotros. En la Cuaresma, bien lo sabemos es el tiempo para ello. Confesarnos es una buena opción, pero también hacer gestos de reconciliación con el Señor a través de obras de misericordia, haciendo más oración, caminando más cerca suyo. La cuaresma es solo un medio para ello, el trabajo de nuestra parte es el resto.
- Cuaresma, tiempo de misericordia y arrepentimiento: Estas dos notas distintivas que las tomamos de la parábola leída, son muy propias de un corazón convertido. A la luz de la lectura evangélica, ¿qué cosa más clara hay que la misericordia de Dios? Solo quien se ha sentido perdonado por Dios puede comprender el profundo sentido de la misericordia del Señor. Hoy, tenemos que aprender a ofrecer misericordia, a arrepentirnos por lo mal que hayamos actuado, y sobre todo aprender a ofrecer eso para los demás. La Cuaresma habrá sido provechosa en nuestra vida, si aprendemos a actuar como el padre de la parábola.

Pidamos al Señor la gracia de aprender a vivir como verdaderos hijos suyos, que buscamos una nueva tierra en donde vivir bajo su amor y misericordia. Que el Señor nos muestre el camino y nos abra el corazón para este cometido. Amén.

sábado, marzo 03, 2007

Segundo Domingo de Cuaresma

2º Domingo de Cuaresma
04.03.07

Lecturas
Gn. 15, 5 – 12. 17 – 18
Sal. 26
Flp. 3, 17 – 4, 1
Lc. 9, 28b – 36

Ya la semana pasada, al iniciar la Cuaresma, hablábamos de la necesidad de revisar la historia, de fortalecer la fe y reconocer nuestras tentaciones. Hoy, las lecturas nos hablarán de Alianza, de aspirar a la perfección y nos llevarán a contemplar la realidad del Señor glorioso que nos invita a nosotros a lo mismo. En cada semana de la Cuaresma aprendemos a construir nuestro camino junto al Señor que se encamina a su Oblación por nosotros.
En la primera lectura, tomada del libro del Génesis, se nos muestra un pacto que el Señor ha hecho con Abrám, hablándole sobre su descendencia. El pacto o alianza, es para comenzar a construir una historia que jamás se ha interrumpido, la Historia de la Salvación. Al hablar de Alianza, estamos diciendo la relación en la cual dos partes se comprometen en determinados términos a cumplir un acuerdo que beneficie a ambas partes. Sin embargo, al hablar de Alianza en la Biblia, el beneficiado es el hombre, porque Dios al acercarse al hombre, solo busca ser amigo. En el caso de Abrám, esta Alanza le asegura una descendencia incontable, y así abre su corazón a la amistad que Dios le promete. Entonces, en este texto la Alianza aparece asociada a la idea de la vida, de la fe, y en la Cuaresma, hacia allá nos movemos también.
Cuando Pablo escribía a la comunidad de Filipos, lo hace con todo el corazón, quebrado porque hay algunos que no toman en serio el caminar junto al Señor Jesús. Les habla de una realidad que talvez no tomaban en cuenta: el ser ciudadanos del cielo, y por ello, herederos de la gloria que el mismo Jesús vive. En el tiempo de Cuaresma, se nos invita a todos a aprender a mirar las cosas del cielo, tener una mirada mucho más celestial de las cosas que hacemos, y esforzarnos por cambiar aquellas cosas demasiado terrenales.
El Evangelio de Lucas nos acerca a un Jesús rodeado de gloria, prefigurando su Gloria definitiva, pero nos muestra con los discípulos la necesidad de vivir el día a día, sin dejar de hacer las cosas que debemos hacer para alcanzar también esa gloria. Las palabras del Padre que se escuchan en el texto, nos sirven para recordar lo que debemos hacer día a día… ¿Qué sentido tiene la transfiguración del Señor ante sus discípulos? Darles aliento para continuar en su discipulado. En la Cuaresma, siempre leemos este texto para mostrarnos también lo que viene en la vida de cada discípulo del Señor.

Aprendizaje y vivencia de la Palabra.
- En la Cuaresma, miramos nuestra Alianza con Dios: El tema de la Alianza es un eje que atraviesa toda la vida del hombre en la Biblia; de hecho, la Biblia tiene su razón de ser por la Alianza que Dios hizo primero con Abrahám, y luego a través de los profetas, hasta llegar a sellarla definitivamente a Jesús. En la Cuaresma, revisamos una vez más la Alianza, que Dios no ha roto, pero que muchas veces, como leemos en la Biblia, hemos roto los hombres. Una nota muy particular de la Alianza entre Dios y el hombre, es que ésta no se cortará jamás, aunque la olvidemos, Dios nunca lo hará. Por eso, en este tiempo la invitación es a preguntarnos, ¿qué he hecho yo con esa Alianza?, ¿la vivo realmente?, ¿la conozco?, ¿la reviso constantemente?. La carta de Pablo nos da un tirón de orejas para que revisemos nuestra vida y actitudes.
- En la cuaresma, somos Ciudadanos del cielo, pero con una misión muy definida en la tierra: La verdad, es que no solo en la Cuaresma somos ciudadanos del cielo, sino que siempre, pues lo llevamos inscrito en nuestra alma, pero de un modo particular lo revitalizamos en estas semanas. Ahora, para alcanzar esa ciudadanía, tenemos que vivir primero en la tierra, con los pies bien puestos en ella. Al contemplar al Maestro, los discípulos en la Transfiguración no alcanzan a dimensionar lo que eso significa, por ello las palabras del Padre nos aterrizan para cumplir la voluntad del Señor. ¿cómo enfrentamos estas Palabras hoy?
Pidamos al Señor en esta semana el poder conocer profundamente sus Palabras, el aprender a revitalizar la Alianza que cada uno en el corazón hace con Dios, el ser mejores cada día. Amén

sábado, febrero 24, 2007

Homilía

1º Domingo de Cuaresma
25.02.07

Lecturas
Dt. 26, 4 – 10
Rom. 10, 8 – 13
Lc. 4, 1 – 13

Ya hemos iniciado el tiempo de Cuaresma, tiempo que iniciamos con el Miércoles de Cenizas, tiempo en el que se nos ofrece la oportunidad de acompañar a Cristo que se muestra disponible a cumplir la voluntad del Padre frente al plan de salvación. En este tiempo, aprenderemos a acercarnos al Señor a través de la oración, de la limosna, del ayuno, que ofrecemos con alegría y sencillez.
En las lecturas, tenemos mucho material para avanzar por esta línea. Miremos un poco en ellas para recoger lecciones de ellas.
La primera lectura, tomada del libro del Deuteronomio, nos hace llegar hasta un “Credo israelita” en donde cada hombre de fe, hace un recorrido por la historia que ha vivido, y que le ha hecho llegar hasta el templo para agradecer a su Señor por los dones concedidos. Los judíos, tenían como un punto de apoyo importante el mirar su historia para postrarse frente al Señor, y rehacerla nuevamente. Hoy, al inicio de la Cuaresma, se nos quiere llevar con esta lectura a que cada uno pueda revisar su historia junto al Señor, para que, al igual que aquellos que llegaban al Templo a agradecer, podamos dar gracias, corregir nuestra vida frente al Señor.
La segunda lectura, tomada de la carta de Pablo a los Romanos, se nos habla sobre la confianza que debe poner el hombre de fe en el Señor, de entregarle el corazón, y de llevar a la Vida esa creencia. Ya con creer, dice la lectura, la salvación está a la puerta, y es en el corazón del hombre en donde comienza a forjarse ese camino; así, al proclamarla con la vida, no se queda defraudado jamás. La lectura parece llevarnos al tema de la perseverancia en esa creencia, que termina transformando la existencia.
El Evangelio de Lucas nos habla sobre las tentaciones de Jesús, que al comenzar su vida pública, debió vencer para redimirnos y mostrarnos el Reino de su Padre. Las tentaciones van de la mano de poner en juego lo que Cristo viene a realizar, y, asociadas al poder, hacen caminar (aparentemente) vacilante al Señor. El tiempo de Cuaresma, lo iniciamos con este texto para comprender el sentido profundo de nuestras tentaciones, que también nos pueden hacer vacilar al caminar. La Cuaresma nos hace ver en cada uno, reconocernos y junto al Señor se nos invita a vencer las tentaciones que tenemos.

Aprendizaje de la Palabra:

- En la Cuaresma, revisamos la Vida: Cada Cuaresma es el tiempo preciso para aprender y revisar la historia personal; en otros términos, hablamos de conversión y cambio de vida. Al leer, y revisar la primera lectura, tenemos acceso a lo que llamamos “memoria colectiva” de Israel, en donde ellos reconocen lo que Dios ha hecho por ellos. La Cuaresma nos invita hoy también a revisar nuestra historia, mi historia junto a Dios, y aprender a sacar conclusiones positivas que nos hagan mejores. Sin duda, encontrarás en ella cosas muy bellas y gratos recuerdos, otras serán más dolorosas y fuertes: Tu historia junto a Dios, esa es la primera propuesta.
- Descubre tu vida de fe: Los que tenemos la posibilidad de creer, no lo hemos hecho solo porque alguien nos inculcó la fe, sino que porque además, nos hemos encargado de alimentar esa fe en Dios. Todos nosotros conocemos gente que, teniendo fe, la han descuidado, y hasta la han perdido. Es importante dejarse formar por Dios en esta Cuaresma, descubrir la experiencia de la fe, y fortalecerla. La fe nos ayuda entender no solo al Señor, sino también nuestra historia y vivencia.
- Descubre tu vida de tentación: En nuestra realidad, el pecado y la tentación nunca dejan de estar presentes. Dios los permite para que de ellos saquemos algún provecho, algún beneficio. No lo hace para humillarnos, sino para hacernos crecer. Vencer la tentación con mis solas fuerzas, es una utopía, y más aún sin estar en comunicación con Dios. En este tiempo de reconciliación que Dios nos ofrece con la Cuaresma, es necesario descubrir nuestra realidad, reconocer nuestras tentaciones, y con la oración como arma principal, vencerla, no sucumbir ante ella. No desanimarse si caemos, porque desanimarse es darle el favor al demonio que aún ahí puede seguirnos tentando y hacernos creer que Dios no se preocupa por nosotros. Cristo vence a la tentación, y con ello nos abre la puerta a la misma posibilidad, siempre que queramos hacerlo.

Cuaresma, tiempo de encuentro con nosotros mismos, con nuestra historia y vida, tiempo de conocimiento y reconocimiento de mis realidades, sin duda un tiempo, de conversión. Animo. Amén.

lunes, febrero 19, 2007

Cuaresma

Estamos iniciando ya el tiempo de Cuaresma, y cada Cuaresma es la oportunidad para mejorar en nuestras vidas. Lo iniciamos con la imposición de las cenizas, como símbolo de hacer penitencia en el camino hacia la perfección.
Durante este tiempo se nos proponen 3 cosas muy concretas a trabajar y mejorar: la limosna, la oración y el ayuno. Cada una de ellas, acompañadas por otras obras que podemos ir realizando, nos enseñarán un sentido más claro y espiritual de este tiempo.
Habitualmente la Cuaresma la asociamos con un período un tanto triste, y cabizbajo. Yo creo que no necesariamente tiene que ser así; es más, los textos evangélicos cuando nos proponen estas acciones, lo hacen siempre marcando el tema de la entrega alegre, para no andar como los hipócritas pregonando lo que hacemos.
De a poco en este blog iremos subiendo material y reflexiones que nos ayudarán a vivir cristianamente la Cuaresma.

sábado, febrero 17, 2007

Homilía

7º Domingo del tiempo ordinario
18.02.07

Lecturas
1 Sam. 26, 2. 7 – 9. 12 – 13. 22 – 23
1Cor. 15, 45 – 49
Lc. 6, 27 – 38

Este es el último domingo del tiempo ordinario antes de empezar la Cuaresma, durante este miércoles con la imposición de las cenizas. Y parece que este domingo quiere llevarnos a hablar y aplicar misericordia en las relaciones hacia los demás. ¿Quién alcanza misericordia? El que la ofrece a quienes le rodean, especialmente a aquellos que siente más lejanos. Miremos las lecturas.
La primera lectura, tomada del primer libro de Samuel, nos narra parte de la relación que David (futuro rey de Israel) tenía con Saúl, el Ungido del Señor (Actual rey). La historia de ambos reyes está marcada por el ascenso de uno (David) y la declive del otro (Saúl) desde el trono. Los autores, por algún motivo se encargan de marcar muy bien esta situación, exaltando la bondad de David que se prepara para ascender como rey de Israel. Así, ambos se han enfrentado, pero David ha aparecido más sensato y sabio, tal como lo vemos hoy en el texto, en que tuvo la oportunidad de vengarse de su “enemigo” que lo ha perseguido, pero prefiere mostrarse misericordioso y compasivo: actitud clara de un rey, y sin duda prefigura del Ungido por excelencia, Jesucristo.
Refiriéndose al tema de la Resurrección, Pablo le escribe a la comunidad de Corinto y les habla sobre la vida de los resucitados, haciendo un paralelo entre lo terrenal y lo espiritual. Se toma de la figura de Adán (hombre terrenal) y Jesucristo, nuevo Adán (hombre espiritual) para decir que llevamos la imagen de ambos en nuestro ser. Esa explicación que Pablo hace de nuestro ser, es lo que descubrimos a diario cada uno de nosotros, cuando luchamos por ser mejores y dejar atrás ese hombre terrenal, para que aparezca y crezca el espiritual.
El Evangelio de Lucas nos ofrece este fin de semana parte del discurso que Jesús enseña a quienes estaban escuchando el discurso de la montaña, inmediatamente después de las Bienaventuranzas; por lo tanto, el texto quiere enseñarnos las coordenadas que el cristiano debe seguir para moverse en la construcción del Reino que Jesús viene a instaurar. El texto en específico nos habla sobre el amor a los enemigos, cosa no siempre fácil. Muchas veces los textos evangélicos radicalizan la enseñanza ofrecida para llevar al extremo lo que quieren recalcar, y éste texto no es la excepción a esa regla. El texto, además, nos ofrece una verdadera colección de frases de corte sapiencial inmensamente profundas y claras: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a quienes los persiguen… traten a los demás como quieren que los traten a ustedes… hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio… sean misericordiosos como su Padre es misericordioso…” Para alcanzar la comprensión plena de estas palabras, necesitamos romper las barreras que naturalmente ponemos en nuestro mundo, como causa del pecado muchas veces; y por eso este discurso se centra en el tema del amor activo, no de palabra, sino sobre todo, de obra.

Aprendizaje de la Palabra:
- Vivir y practicar la misericordia: La misericordia es la expresión más profunda del amor que Dios nos tiene a cada uno de nosotros. La misericordia, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, es la “Virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenos”… eso es lo que Dios hace cada vez que nos reconocemos pecadores, y pedimos perdón en el Sacramento de la Reconciliación; y esa es la medida que nos propone vivir hoy el Evangelio, es lo que David hizo con Saúl, de quien pudo tomar venganza en sus propias manos la noche en que llegó hasta el campamento, a la orilla de su cama. ¿Quién es el que ofrece misericordia? Solamente aquel que ha sido objeto de ella… quien se ha sentido perdonado, amado, querido, respetado, valorado, esa es la persona que puede ofrecer un trato misericordioso y justo.
- Vivir y practicar la justicia: La justicia es una de las virtudes más claras en Dios Padre, que actúa tal como nos dice el texto del Evangelio hoy: Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes… La justicia de Dios se refiere al hecho de que el Señor actúa en plena equidad con lo que su Palabra ha dicho, no hay dos interpretaciones de ella, y hoy podemos leer expresamente. ¿Quién es el justo? El que actúa sin mirar su propio interés, sino buscando hacer la voluntad del Señor. En la Biblia, el concepto de justicia, es mucho más rico en todo caso que nuestra concepción occidental: es más pro-activa.
- Norte, el Amor: Quienes aman tal cual como lo dice el Evangelio, son los que pueden lograr encontrar sentido en sus vidas. Pero, qué difícil se nos hace practicar así de radicalmente las cosas, especialmente en el trato con los otros; nosotros aprendemos a amar cuando vemos que alguien lo hace, por lo tanto, el ejemplo acá arrastrará.

Listo, pidamos al Señor poder aprender profundamente estas enseñanzas, y hacerlas vida siempre. Amén.

sábado, febrero 03, 2007

Homilía

Ya se que hace mucho que no escribía en este blog.... he vuelto. Bendiciones a todos.
5º Domingo del tiempo ordinario
04.02.07

Lecturas
Is. 6, 1 – 2 a. 3 – 8
Sal. 137
1 Cor. 15, 1 – 11
Lc. 5, 1 – 11


Cada fin de semana al enfrentarnos a la Palabra de Dios tenemos la posibilidad de acercar nuestra vida a lo que el Señor nos muestra a través de las lecturas; y sin duda al leer este fin de semana las lecturas, podemos tener un parámetro que nos hace aterrizar en la realidad en que estamos (el pecado), pero no podemos tampoco quedarnos con un sentir pesimista, sino recoger nuestra vida, y dejarnos limpiar y purificar por el Señor para descubrir lo que Dios quiere de nosotros (vocación).
La primera lectura tomada del profeta Isaías, nos habla sobre la vocación de este hombre que descubre en la realidad en la que vive el llamado de Dios. El texto, una visión al parecer en un ambiente de liturgia y santuario (el humo del incienso, los cantos), nos muestra cómo Dios le purifica de sus pecados (acción de tocar), que el profeta reconoce al enfrentarse a Dios y queda capacitado para recibir la misión para la cual el Señor le ha preparado: enviarle a los hermanos. El esquema nos deja ver la actitud de disposición y conversión del profeta de Dios.
San Pablo en la primera carta a los Corintios, nos narra también parte de esa vocación de apóstol que recibió, del testimonio que ha recibido y que invita a la comunidad a transmitir y vivir fielmente, sin cambiar nada. Se reconoce también pecador – la frase “soy fruto un aborto”- nos refleja como se siente con ese don inmerecido de ser escogido para predicar al Señor. La fe, es la clave en este punto, y es a lo que finalmente les invita, a creer.
El Evangelio de Lucas, que nos acompañará durante este año litúrgico, nos muestra una escena en la que el Señor está rodeado de gente escuchándole hablar sobre Dios, mientras algunos pescadores están a la orilla del lago trabajando, y escuchando también al Señor. Jesús le pide a Pedro la barca para hacer de mejor manera su predicación, y al finalizar, le ordena ir a pescar nuevamente. Pedro, conocedor del oficio, le replica que ya lo han hecho toda la noche, y nada, pero que en su nombre lo harán nuevamente… y ocurre lo impensado… las redes llenas. Pedro entonces reconoce el poderío de la Palabra de Jesús, se abandona a ellas y reconoce su pecado, atemorizado por lo vivido. El Señor calma su angustia, y llama a todos los que estaban en la barca a seguirle.

Aprendizaje de la Palabra:
- Huellas de llamado: Un parámetro importante este fin de semana en las lecturas que hemos escuchado es el tema de la vocación a la cual el Señor nos invita a cada uno. ¿A quien enviará? ¿Qué le responderemos? Y que se note que las preguntas, no apuntan al sentido clásico que entendemos solo para los consagrados o consagradas, sino al hecho de ser fieles en lo que hacemos a diario, en nuestro trabajo, como el de los pescadores que estaban con Pedro. Ser fiel a ese llamado, será la clave de la felicidad también en nuestra vida, porque al aceptar ese llamado, al descubrir lo que Dios quiere de nosotros, encontraremos la felicidad en esta vida.
- Reconocimiento del pecado, abandono en Dios y cambio: Es el otro parámetro que aparece en las tres lecturas de esta semana… el pecado, el dejarse limpiar por Dios y la nueva vida. Es el proceso cristiano al que todos estamos invitados a seguir. No siempre es fácil, pero la respuesta a esa invitación dependerá de lo que cada uno pueda abandonarse a ese caminar: Dios invita, el hombre responde.

Demos gracias al Señor por lo que hace por cada uno, por invitarnos a seguirle, por limpiar nuestra vida, por hablarnos en nuestro lenguaje. Amén.

sábado, diciembre 16, 2006

¡Aclamemos al Señor con alegría!

Con esta antífona del Salmo, les dejo la homilía de este fin de semana. Cuidense, y preparen convenientemente la Navidad. No he actualizado este blog porque he estado con mucha pega...

Tercer domingo de Adviento
17.12.06

Lecturas
Sof. 3, 14 – 18 a.
Flp. 4, 4 – 7
Lc. 3, 10 – 18

Todo tiempo de Adviento es especial, pero se hace más evidente eso cuando esperamos con cariño el Nacimiento del Salvador. Y este Adviento, las lecturas continúan preparando nuestro corazón y vida para ese nacimiento. Hoy la liturgia nos invita a estar alegres en el Señor, porque éste, está cerca.
El profeta Sofonías nos habla de la esperanza y la alegría por el hecho de que el Señor habita en medio del pueblo: motivo de regocijo y causa de alegría para quienes han permanecido fieles esperando a su Señor, un pueblo pequeño y humilde, un “resto” fiel a las promesas del Señor. La lectura describe tanta alegría y gozo, que parece un texto de restauración final, como la que esperamos al fin de la historia. En la espera del nacimiento del Señor, también nos preparamos para ese acontecimiento, al final de la historia, y ciertamente debemos estar jubilosos y preparados.
Las recomendaciones de Pablo a la comunidad de Filipos, no hacen más que confirmar que debemos estar alegres, e insiste en esa idea. Junto con invitarles a estar alegres, les recomienda ser bondadosos, para que el testimonio de esa bondad sea la carta de presentación ante la comunidad que les observa; dejar de lado la angustia y permanecer firmes en la oración para alcanzar la paz de Dios en el corazón… elemento tan poco común en el mundo de hoy. Son recomendaciones para aprender a vivir en el mundo en que nos movemos, y venidas de San Pablo, ciertamente suenan muy bien.
El Evangelio de Lucas nos habla de parte de la vida de Juan Bautista, que anuncia fuertemente la conversión a quienes se acercaban a recibir su bautismo, como signo de preparación para la venida del Mesías. A quienes buscaban esa conversión, Juan les hablaba de un cambio de vida, tal como lo leemos hoy en el texto bíblico. En el Adviento, un modo concreto de preparar esa venida del Mesías hecho hombre, es cambiar en las actitudes que podemos tener malas.

Aprendizaje de la Palabra:
- Adviento, tiempo de la alegre espera: Al celebrar cada año el tiempo de la Venida del Señor, descubrimos un nuevo motivo de alegría; en el Adviento, cada hombre y mujer encuentra motivos “para seguir esperando” y alegrándose porque el Señor ya llega. La alegría, elemento tan difícil de encontrar en el mundo actual, se nos ofrece en esta Navidad de manos de un Niño Dios que vendrá para que tengamos motivos ciertos para estar alegres. Ese sello tan propio del cristianismo, es un buen regalo que podemos ofrecer, especialmente a quienes están tristes por la vida.
- Adviento, tiempo de testimoniar mi fe: También el tiempo de Adviento apunta a la idea de mostrar con testimonio de vida el seguimiento del Señor. No nos sirve decir que somos cristianos sin un testimonio real. Por ello, al igual que los que se acercaban a preguntar a Juan Bautista en el Evangelio sobre lo que debían hacer, nosotros esta Navidad también tenemos que hacernos esa pregunta para mostrar al mundo que Cristo vive.

Que tengas una buena semana. Bendiciones.

domingo, noviembre 19, 2006

Homilía

33º domingo del tiempo ordinario
19.11.06

Lecturas
Dan. 12, 1 – 3
Sal. 15
Heb. 10, 11 – 14.18
Mc. 13, 24 – 32

Ya hemos llegado al fin de semana penúltimo del tiempo ordinario, y las lecturas nos llevarán a pensar en los últimos días, en las cosas que ocurrirán cuando venga el Hijo del Hombre. Es también el minuto, litúrgicamente hablando, para hacer balance sobre el caminar como discípulo.
La primera lectura, tomada del libro de Daniel, es un texto que habla sobre el día final, en que se verá el destino de la humanidad; llama la atención además, que ya en este libro aparece la idea de la Resurrección, asociada a la tribulación y la prueba. La liberación de ese pueblo, es lo que se muestra bajo los conceptos de esperanza, vida, alegría, justicia, etc… Tiempos de angustia, camino de tribulación… ¿les suena? Seguramente si. A muchos hoy les toca transitar esa senda; y cuántos se revelan a ella también. La lectura de Daniel nos abre a la esperanza de una vida futura nueva y mejor luego de la prueba y la tribulación.
La segunda lectura, tomada de la carta a los Hebreos, nos ha estado hablando sobre el sacerdocio de Cristo y el de los sacerdotes del culto judío. La diferencia aparece marcada por el hecho de que la acción de ofrenda de Cristo tiene alcance salvífico, porque Dios Padre lo ha querido así. La salvación de Jesús es lo que debemos aprender a agradecer hoy, especialmente a la luz de las otras lecturas de esta semana, que le dan un tinte nuevo.
El Evangelio de Marcos, nos muestra un capítulo escatológico, o sea, nos habla sobre lo que los judíos esperaban que aconteciera el día final. Es una imagen llena de eventos cósmicos que acompañarán ese minuto en que el Hijo del Hombre aparecerá lleno de gloria y poder. La enseñanza del texto, no está en quedarse en los eventos cósmicos que describe, sino en mostrar la necesidad de aprender a conocer el tiempo de esa venida, a través de los signos de los tiempos. Efectivamente, podemos quedarnos en lo espectacular de la descripción, y no poner el acento en lo esencial, que es fijarse bien en el hecho de que el tiempo de Dios se va a cumplir, y el Señor vendrá para dar cumplimiento a todos nuestros anhelos más profundos. ¿Cuándo será eso? Cuando el Padre Dios lo tenga presupuestado. Insisto, nuestra preocupación no se centra en los acontecimientos cósmicos, ni en la hora, sino en el hecho de que debemos prepararnos y estar atentos.

Aprendizaje de la Palabra:

- Resurrección en medio de la angustia: De todos los elementos escatológicos y apocalípticos que se nos ofrecen en las lecturas, la esperanza la coloca la idea de Resucitar. Y resucitar luego de la tribulación. Es una esperanza que se verá coronada al final de los días. Cuanto necesitamos hoy esa mirada para alcanzar plena comprensión al dolor que podemos tener hoy respecto de algún aspecto de nuestra vida. Es un proceso de vida… luego de la angustia, sale el sol nuevamente, luego del dolor, resucitamos. Es el camino que Cristo nos ha mostrado, que hoy nos anticipa el libro de Daniel, el proceso que muchas veces nos toca vivir a cada uno.
- Tiempo final de la historia, tiempo de estar atentos: Otra de las enseñanzas que conocemos y sabemos es que tenemos que estar preparados para la venida del Señor, fecha que no conocemos, pero si tenemos pistas, como el hecho de observar los acontecimientos a nuestro alrededor, y el saber que la prueba es un signo claro de ella. La atención en este tiempo se centra en el ámbito de la espera atenta y responsable de la venida del Señor. Reconocer los signos de los tiempos, nos dirá la Iglesia, es un elemento importante.

Caminemos atentos, especialmente al fin del año litúrgico, pensando en nuestro futuro encuentro con el Señor de la Vida. Que María Santísima nos acompañe en este caminar. Amén.

viernes, noviembre 10, 2006

Homilía

32º domingo del tiempo ordinario
12.11.06

Lecturas
1 Re. 17, 8 – 16
Sal. 145
Heb. 9, 24 – 28
Mc. 12, 38 – 44

Fin de semana penúltimo del tiempo ordinario, ya se acerca la Fiesta de Cristo Rey, y el tiempo del Adviento. Además, durante este tiempo caminamos de la mano de la Virgen Madre durante este mes dedicado a su honor en nuestra Iglesia chilena.
Las lecturas de este fin de semana nos muestran cómo el abandono en Dios es recompensado, cómo el hecho de poseer lo mínimo materialmente no es obstáculo para compartir, al punto de entregar incluso aquello que se tiene para vivir. El ejemplo de las viudas mencionadas en las lecturas, se transforma en modelo de discípulo a seguir. Además, el evangelio nos llevará a rozar con el tema del culto sincero y verdadero a Dios. Miremos las lecturas.
La primera lectura del primer libro de los Reyes, nos relata un pasaje de la vida del profeta Eliseo, en que se encuentra con una viuda que está pasando muchas dificultades. El profeta le pide ayuda (agua y algo de comer), la viuda le proporciona esa ayuda y el Señor hace el milagro… la viuda, que estaba a punto de morir de hambre, se ve bendecida por la Palabra de Dios que el profeta le ha entregado, de que no le faltará para comer. El milagro acá se manifiesta para afirmar la presencia del Señor donde hay un corazón generoso.
La segunda lectura, tomada – como las últimas semanas – del libro de los Hebreos, nos sigue mostrando la superioridad del sacerdocio de Jesús por el de los levitas. Hoy, la comparación apunta al rito de los sacerdotes de la antigua alianza de entrar una vez al año al templo para ofrecer sacrificios y ofrendas por los pecados propios y los del pueblo; nos dice que Jesús entró una vez para abolir así el pecado mediante su sacrificio. Así, el sacrificio de Cristo Jesús se ha hecho de una vez para siempre.
El Evangelio de este fin de semana, tomado como ha sido todo este año del Evangelista Marcos, también nos habla de una viuda, al igual que la primera lectura. En el texto hoy vemos a Jesús, hablando sobre la necesidad de cuidarse de la levadura de los fariseos, que se muestran ostentosos y ávaros; y en ese contexto, se pone a contemplar a quienes van al templo a dejar sus ofrendas y limosnas. Observa que pasa la gente, dejando como limosna aquello que tienen, y al pasar una viuda pobre, deja allí una moneda que era su capital. En porcentaje, esta mujer ha dejado más, y en el fondo, se ha desprendido y abandonado a la mano de Dios. Jesús inmediatamente destaca el ejemplo de esta mujer, diciendo que ha sido ella la que se ha desprendido más que todos los que han pasado por allí. La lectura busca contraponer dos posturas frente a la forma de enfrentar y ver el mundo: los fariseos, y una viuda.

Aprendizaje de la Palabra:
- La palabra del Señor que sostiene la vida: La lectura del libro de Reyes, quiere mostrarnos que Dios actúa en la vida, en medio de las dificultades. Para esto, se requiere claro está hacer un voto de confianza en Dios a través de la fe. Si la viuda de Sarepta no se hubiese abandonado a la Palabra que el profeta Eliseo le ofrecía, talvez su camino habría sido otro.
- El ejemplo de la viuda: Esta es talvez la enseñanza más clara que aparecen durante este fin de semana en las lecturas. La pobreza se ha disfrazado en una mujer que en realidad sabe vivir como si lo tuviera todo. Esa es la clave de la pobreza, vivir solo el día a día, despreocupado por las cosas materiales. Hoy, no son pocos los que se desviven por lo que tienen, por lo que quisieran tener, por lo que no tienen… cuánta esclavitud hay en ellos, cuántos desvelos inútiles y vacíos; estas personas que viven así se parecen más a los fariseos que a la viuda claramente. El contraste entre esta mujer y los fariseos en el texto viene de la mano de desenmascarar la avaricia de los últimos, dejando como verdadero ejemplo de vida a una mujer. El contexto del texto, es el templo, por lo que la mujer – en comparación con los fariseos – es capaz de dar un culto verdadero, puro y desprendido a Dios. A eso apuntamos también hoy.
- El ejemplo de la Solidaridad: Otra de las cosas que aparece fuerte en las lecturas, es el tema de la solidaridad. Y eso debe comenzar por nuestro alrededor. Leyendo la Encuesta Nacional Bicentenario, entregada por Adimark y la UC, aparece un punto inquietante que confirma el Evangelio, al menos en los chilenos. Es el hecho de que quienes más tienen económicamente son los que menos de acuerdo aparecen con la idea de ayudar a sus padres cuando éstos están impedidos de mantenerse[1] por si solos. Es un dato estadístico, pero que confirma que la avaricia es un pecado actual. Por eso debemos crecer en aristas relacionados con la solidaridad.

Pidamos al Señor aprender a mirar nuestra vida con desprendimiento, a no entregar el corazón a los bienes materiales, a ser solidarios de verdad. Amén.
[1] Cf. Encuesta Nacional Bicentenario, UC – Adimark, 2006; III.- Familia y hogar, página 36. (ABC1, 52,1%; E, 76,2 %).

sábado, noviembre 04, 2006

Amar a Dios y al Prójimo

31º domingo del tiempo ordinario
05.11.06

Lecturas
Deut. 6, 1 – 6
Sal 17
Heb. 7, 23 – 28
Mc. 12, 28b- 34

“Tu no estás lejos del Reino de los Cielos”… ¿a quien de nosotros no le gustaría que Jesús nos dirigiera esas Palabras? Creo que todos queremos escucharlas, y asegurarnos de que Jesús nos las dice a mi. Este fin de semana, las lecturas nos dicen esta oración, y mucho más. Revisaremos en el A. T. las Palabras que Moisés ha recibido de Dios respecto a la Vida, a cómo alcanzar la salvación; escucharemos en la carta a los Hebreos que nos habla nuevamente sobre el Sacerdocio de Jesús y su Sacrificio perfecto; y en el Evangelio escuchamos un camino de perfección en base a las Palabras de la ley resumidas en el mandato del amor. Miremos un poco más.
El pueblo de Israel, bien sabemos, se forma en torno a la figura de Moisés que les aglutina y se transforma en el intercesor entre el pueblo y Dios. En ese contexto, escuchamos esta lectura, del libro del Deuteronomio - que nos habla sobre leyes sagradas - sobre la ley que debe saber y cumplir un buen israelita para vivir. En realidad, se trata de un texto no menor para todo buen israelita: es parte de uno de los llamados “credos de fe” israelita: “Escucha Israel; El Señor, tu Dios, es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy…” Hoy, nosotros también recibimos este credo como algo nuestro y necesario para alcanzar la Vida Eterna. Estas palabras fueron dadas a Israel para que tuvieran una larga vida, ellos, sus hijos y sus nietos. La invitación es a empeñarse en cumplirlos. Es un pacto, una alianza, un trato muy fuerte. Que bueno que podamos hacer hoy nuestras estas palabras.
El sacerdocio de Cristo, es eterno e inmutable, que no necesita ser actualizado como el del A. T. En Jesús, Dios Padre nos ha abierto las puertas de la salvación a través de su Sacrificio. Eso es por la Resurrección de Jesús, que nos ha abierto esas puertas santas de la salvación y de ese modo, se ha hecho prójimo nuestro acompañándonos en el sacrificio.
El Evangelio de Marcos, sigue la línea de la primera lectura que hemos escuchado, y nos habla sobre la Ley de Dios. En un diálogo Jesús y un escriba – un conocedor de la ley - que se acerca a preguntar a Jesús a preguntar cuál es el primer mandato; Jesús le responde sobre el amor a Dios primero, y luego el amor al prójimo. Debemos leer en el escriba un deseo muy profundo del mundo judío, por mantenerse apegado de verdad al plan de salvación de Dios; por ello, su contrapregunta y respuesta apunta a un corazón convertido, que pone en el centro de la vida el amor más que los sacrificios externos que podamos realizar. Su respuesta provoca la respuesta favorable de Jesús, que muestra su admiración por lo bien respondido. En el escriba, podemos ver una búsqueda auténtica de la verdad, que deja fuera las cosas que pueden estropear el toparse con lo verdadero y claro del Evangelio.

Aprendizaje de la Palabra:

- El corazón de la ley: Al leer el texto del Deuteronomio, podemos descubrir tras él todo un espíritu que apunta a conocer y grabar en el corazón lo que Dios nos manda. El israelita así lo aprendió; hoy nosotros como cristianos así también queremos vivirlo. Esto será posible en la medida que coloquemos en el corazón esa ley, la hagamos nuestra y la vivamos a conciencia, con lealtad y esfuerzo día a día.
- Amor a Dios y al prójimo: Las lecturas de este fin de semana buscan que volvamos al centro del Mensaje de Salvación, que se reduce a esta frase: Amar a Dios y al prójimo, que vale mucho a los ojos de Dios y nos aprovecha para nuestro propio bien. Suena fácil decirlo, pero ciertamente es un camino que necesita primero tener un corazón bien dispuesto y claro respecto de lo que debemos conocer para seguir a Dios.

Pidamos a Dios la gracia de poder amarle y servirle, sobre todo en los demás, en nuestros prójimos, en quienes buscan una mano de amor y cariño. Amén.

miércoles, noviembre 01, 2006

Todos los Santos

Lecturas:
Apoc. 7, 2-4.9-14
Sal.23
1 Jn. 3,1-3
Mt. 4,25-5,12

En este día, que la Iglesia nos invita a celebrar a todos los santos, las lecturas nos llevan a mostrar una espiritualidad de santidad, marcada esta por el ejemplo de quienes nos han precedido. Lo primero que debemos hacer este día es agradecer a Dios por todos los ejemplos que nos ha dejado en la Iglesia: miles de hombres y mujeres que han seguido las huellas del Señor a través de la vida que Dios les ha regalado.
Hoy, tampoco son pocos los ejemplos de entrega y santidad que observamos en nuestras comunidades. Pero dejemos que sean las lecturas las que nos den la pista de cómo debería ser nuestra vida; no para que nos desanimemos mirando lo lejos que estamos de ese ideal cristiano, o cuanto nos falta, sino para que agradezcamos por tener la posibilidad de aspirar a tan grandes realidades.
En la primera lectura del libro del Apocalipsis, leemos como aparece una multitud, que ha lavado su túnica en la Sangre del Cordero. Es una representación simbólica de la liturgia eterna, en donde están quienes han sido fieles – según el lenguaje apocalíptico – y han sufrido la gran tribulación, marcado por las pruebas. Ahí ya tenemos una pista: vivir la tribulación, la prueba, dar la pelea. La Iglesia, ¿a quiénes declara santos? A aquellos que han vivido de manera heroicas las virtudes teologales (fe, esperanza, amor). De esto, tenemos miles de ejemplos.
La segunda lectura, refuerza esta idea. Solo quienes le reconocen como Señor pueden ser sus hijos, aquellos que “tienen su esperanza en Él”. Esta esperanza, debe ser operativa, viva, o sea, debe vivirse y manifestarse en la vida lo que es el motivo de mi esperanza: la salvación del Señor. Se trata de vida coherente con la fe, buscando hacer la voluntad de Dios en cada espacio de nuestra vida; de dar testimonio, a través del seguimiento de Jesús, de que es posible vivir en el amor. Ese será el mayor signo de que nuestra esperanza es verdadera; cuando aparezcan quienes nos critican o se ríen porque tenemos esperanza en Dios, ése es el mayor signo de que estamos caminando correctamente.
El Evangelio, es una de esas lecturas que más tenemos guardada en nuestra memoria: es un texto bonito, un discurso acabado, pleno, de los que no nos cansamos de escuchar; pero también es inquietante: ¿felices los que tienen alma de pobres, los afligidos, los pacientes, los que tienen hambre y sed de justicia (salvación), los misericordiosos, los de corazón puro, los que trabajan por la paz, los perseguidos, insultados a causa de Jesús? Si. Esos son felices, a los ojos de Dios, claro está. Este Evangelio, no es muy bien recibido por quienes no conocen a Dios, por quienes no conocen a Jesús. Lo que pasa, es que éste es el camino, la tribulación de la que habla el Apocalipsis. Es el camino del Reino, que Jesús viene a instaurar, que muy poco tiene que ver con el mundo. Ciertamente, no es el camino ancho, ni el de los primeros puestos; al contrario, es el camino angosto, el de quien no tiene dónde reclinar la cabeza, el del desprendimiento y entrega hasta el límite. Ese es el camino que miles han escogido, y al que Dios nos llama a todos. La santidad no es un ideal inalcanzable, es una realidad que podemos alcanzar con este itinerario de vida. La recompensa, no se hace esperar, viene luego de la prueba: El Reino de los cielos, el consuelo, la tierra en herencia, la misericordia, ver a Dios, ser Hijos de Dios, la recompensa en el cielo. Eso es lo que miles de miles están gozando ya, y a lo que el Señor nos llama.
¿A qué nos llama Dios en definitiva?
A una salvación universal: El Apocalipsis, al nombrar a los 144.000 que han sido marcados, está hablando luego de una multitud incontable, que ha pasado la gran tribulación. Este grupo incontable, es de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas: universal. Quienes lavan su túnica en la Sangre del Cordero, son incontables. Tal vez la Iglesia, no los reconoce a todos, pero el hecho de que les veneremos a quienes conocemos, es símbolo además de que reconocemos la gracia que Dios ha derramado a través de sus vidas, que es para nosotros un motivo de alegría y esperanza.
A una purificación: En el Apocalipsis, leemos sobre esta purificación necesaria para estar entre esta multitud incontable. Debemos dejar a Dios que nos limpie, que nos lave, que nos purifique. Ya fuimos lavados y purificados en la aguas del Bautismo, pero no es suficiente eso; debemos estar atentos y dispuestos para lavarnos constantemente en la Sangre del Cordero.
A hacer su Voluntad: El tener fe en Dios, implica conocer y cumplir su voluntad. Si los santos no se hubiesen preocupado por cumplir la voluntad de Dios, jamás hubiesen llegado a ser santos. Ellos tomaron muy en serio lo de las bienaventuranzas, y las hicieron vida. Es verdad, no aparece muy atractivo a los ojos del mundo, pero es el camino de Jesús, que ha trazado ese recorrido para quienes somos suyos. Cumplir su voluntad, cuando estamos en sintonía con Jesús, no es una carga, es una bendición.
A ser felices: Todos nosotros coincidimos en algo: queremos ser felices. Las bienaventuranzas, hay que leerlas en esa clave; la felicidad está trazada en esas palabras, si las vivimos. Es una felicidad que nos hace vivir despreocupados de nosotros, centrados más en el otro que en el propio yo. Las bienaventuranzas son pautas para el comportamiento cristiano de la comunidad de Mateo, talvez demasiado preocupado y centrada en si misma. Es la actualización del Reino; cada vez que vivimos según el espíritu de las bienaventuranzas, estamos haciendo presente el reino de Dios a los ojos del mundo. Nuestra felicidad, está en Dios. No dejemos engañarnos por quienes no tienen esperanza. Al contrario, dejémosle ejemplo a ellos, para que vean que se puede ser feliz en el camino del Señor. Pensemos en los santos... ¿hubo alguno triste? No, todos estaban felices, la irradiaban a quienes les rodeaban. La felicidad, es consecuencia entonces de cumplir la voluntad de Dios; lee tu vida en esa clave de amor.
A dar testimonio: En el espíritu de las bienaventuranzas, está condensada todo un estilo de vida. De nada nos sirve leerlas y seguir donde mismo; es necesario renovar nuestro seguimiento y nuestro compromiso con el Señor, y dar testimonio de que la santidad, es un regalo, una gracia, una realidad, un camino hacia la felicidad, que podemos vivir hoy, en medio del mundo, como verdaderas semillas del Reino de Dios.
En fin, en este día agradezcamos el poder pertenecer a una multitud incontable, que opta por la voluntad del Señor como camino para la felicidad; agradezcamos la fe que Dios nos regala, sabiendo que como don, debemos cultivarla, aumentarla y hacerla crecer; agradezcamos el poder amar; el tener esperanza. Pidamos a Dios que aumente estos dones para alcanzarle a Él, y ser felices por la eternidad. Nuestros fieles difuntos, ya gozan de esto, y por eso, hay que estar alegres también. Amén.

sábado, octubre 28, 2006

Homilía: Paternidad de Dios y ceguera

30º domingo del tiempo ordinario
29.10.06

Lecturas
Jer. 31, 7 – 9
Sal. 125
Heb. 5, 1 – 6
Mc. 10, 46 – 52


Cuando andamos por la vida ciegos, por supuesto, necesitamos de alguien que nos ayude, no porque no nos demos cuenta que estamos ciegos; reconocemos esa carencia que siempre nos acompaña, sino más bien la ayuda que necesitamos es para desplazarnos, para que nos describan algo, para que conozcamos algo que no podemos conocer con el sentido visual. La Misa nos ayuda para describir algo que necesitamos conocer, que nos muestre una realidad de la que estamos apartados por diversos motivos y que no podemos conocer aún.
En este fin de semana las lecturas de la Misa quieren mostrarnos un rostro paternal de Dios, acercarnos al Misterio de Cristo Sacerdote que se ofrece por nosotros, y a un ciego que reconoce su ceguera, y pide la gracia de ver.
El texto del profeta Jeremías nos muestra un texto que describe el ambiente de quienes regresan del destierro de Babilonia, de cómo Dios ha salvado al “resto de Israel”. La invitación de la lectura es a alegrarse y a volver esperanzados a la tierra que Dios les ofrece, llenos de consuelo. El estar lejos de la tierra, les ha hecho valorar lo que son, y por lo mismo, añorar los días en su “casa”. Lo que impacta del texto es esta imagen paternal de Dios, que reconoce en este pueblo parte de su vida. Nos cuesta a veces encontrar esa imagen de parte de Dios en la vida, por eso, no deja de ser un lindo texto para pensar en nuestra relación filial con Dios.
El texto de la carta a los Hebreos, nos muestra un bello trozo respecto al sacerdocio de Jesucristo, que no es como el sacerdocio de la antigua alianza de Israel, que solo ofrecía sacrificios para aplacar a Dios. El Sacrificio de Cristo Sacerdote, es distinto, eterno, y no pasará jamás. Solo en Él tenemos Vida Eterna, y desde su Sacrificio, podemos unir el nuestro de cada día en la Eucaristía para darle sentido profundo.
En el Evangelio nos topamos con un texto muy sencillo, pero profundo. Se trata de un ciego, que se acerca a Jesús en medio de una multitud. Lo primero que podemos reconocer en este ciego, es que a pesar de su ceguera, reconoce a Jesús como el Mesías que el pueblo de Israel espera: lo llama “Hijo de David”. Jesús lo llama, y este ciego salta desde el lugar en donde está, y al llegar donde Jesús, éste le pregunta qué puede hacer por él… le responde “Maestro, que yo pueda ver”. No podía haber sido más clara y profunda su petición. Cuanta lectura podemos hacer de esta petición de Bartimeo… “Que pueda ver…” Las cegueras en nuestra historia seguro pueden ser muchas, pero reconocerlas e identificarlas, seguramente no.

Aprendizaje de la Palabra:
- Dios como Padre: No es un tema menor, especialmente para los que estructuramos nuestras vidas en torno a lazos que Dios nos regala así. Sentir a Dios como Padre, no siempre es fácil, descubrir esa historia con Él, requiere revisar nuestra propia historia personal con la persona que Dios nos ha entregado como padre. Talvez necesita ser iluminado por Dios para sanar, como Bartimeo en el Evangelio, y dejar de estar ciegos en este punto. Israel descubrió ese rostro paternal luego de mucho caminar y tener historia junto a Dios. La imagen de Dios Padre, es algo que nos hace bien reconocer, el tema de sentirnos Hijos nos da sentido de pertenencia y nos abre a otras perspectivas de saber que no caminamos solos en el mundo.
- La ceguera en el camino: La semana pasada, nos topábamos con un Evangelio en que Jesús hacía la misma pregunta a los hijos de Zebedeo… ¿Qué puedo hacer por uds.?... pero su petición estaba llena de ambición y lejos del Evangelio. Hoy, la misma pregunta de Jesús encuentra en Bartimeo, una respuesta clara y limpia, pura, transparente… Maestro, que yo pueda ver… y el texto nos dice que se puso a caminar junto a Jesús por el camino. Que lección de discipulado nos ofrece este texto. Casi no necesita comentario, sino solo que hagamos esta petición nuestra, a cada paso del camino… Señor, que vea.

Pidamos al Señor estas gracias este fin de semana y dejar de estar sentados a la vera del camino, para entrar a ser parte activa de nuestra historia de salvación; pidamos poder revisar nuestra historia, aclarar aquellos puntos que necesitan la luz del Señor y dejar de vivir ciegamente. Amén.

viernes, octubre 20, 2006

Homilía de este fin de semana

29º domingo del tiempo ordinario
22.10.06

Lecturas
Is. 53, 10 – 11
Sal. 32
Heb. 4, 14 – 16
Mc. 10, 35 – 45

Si en algo el rostro de Dios se nos hace patente, es en el tema del servicio y la entrega. Jesús vino a enseñarnos esa ruta para alcanzar la felicidad eterna. Contemplar a Dios que sufre por nosotros, abandonarnos a seguir su camino apostando a que podemos transformar el entorno que vivimos. Muchas cosas por hacer.
La primera lectura que nos ofrece hoy la liturgia, es del profeta Isaías, quien nos ofrece muchos textos que la Iglesia ha leído en clave cristiana. Uno de esos textos, son los llamados “cánticos del siervo sufriente”. Hoy, leemos parte del cuarto cántico. Acá se nos dice que este siervo a través del sufrimiento ha aprendido a ofrendar su vida, y que este ofrecimiento, no quedará sin recompensa. Este siervo justo, salvará a muchos, y cargará además con las faltas de muchos… ¿Cómo no ver en este texto a Cristo, que nos ha dado su vida para que nosotros tengamos vida? Imposible no hacerlo.
La segunda lectura nos invita a algo que parece evidente en nuestra fe, pero que en realidad nos cuesta mantener: estar unidos a Jesús, al verdadero Jesús, no al que armamos de acuerdo a nuestra medida y necesidades. El verdadero Cristo se ha compadecido de nuestras debilidades y ha sido sometido a las mismas pruebas que nosotros… menos el pecado; por lo tanto, cuando nos sintamos débiles, fijemos nuestra mirada hacia este Sumo Sacerdote que se ofrece por nosotros, y ofrezcámonos también en nuestro sufrimiento para darle un sentido redentor a nuestras vivencias. Vayamos a su trono, y encontraremos misericordia… realmente bella lectura.
El Evangelio de Marcos quiere llevarnos al tema del servicio y de las intenciones que arrastramos en el corazón. El diálogo de Jesús con sus discípulos, por desgracia, no es algo que solo les ocurre a ellos. Hoy, no son pocos los que luchan por su cuota de poder y saber qué es lo que me corresponde a mí… nada más lejos del Evangelio y de la voluntad de Dios. El Padre, en Cristo nos ha dado el ejemplo de lo que debemos aprender a hacer con respecto a la disposición y el servicio. No somos los dueños, sino solo servidores a los que Dios nos ha confiado una existencia terrena para alabarle con nuestras obras.

Aprendizaje de la Palabra:
- Cristo, el Siervo entregado a la voluntad del padre: Al leer a Isaías en este cántico, no podemos sino agradecer porque Dios Padre nos ha salvado por su Hijo Jesucristo a través de la entrega de su propia vida. Su vida y entrega al sufrimiento, ha sido por un sentido redentor; y quienes quieran acercarse a Él, será por ese medio.
- Servicio versus Autoridad: Ambos conceptos no los asociamos en el mundo que vivimos. En el Evangelio, caminan sin problemas de la mano, gracias al sentido que Cristo ofrece con su propia vida. El tener autoridad lleva siempre una cuota de responsabilidad, y con mayor razón cuando tenemos a cargo la vida de otros. Servirles, es nuestro deber, es parte de la vocación que Cristo nos revela. La misericordia de la que nos hablaba la carta a los Hebreos, perfectamente puede encajar acá con esta idea del servicio sincero a los más débiles.
Pidamos al Señor poder servir y comprender nuestro caminar en esa línea. Amén.

No teman, porque valen mas que muchos pájaros... (Lc. 12, 17)

A raiz de este texto bíblico, hoy pensaba y rezaba sobre los miedos que tenemos. ¿Quién no tiene miedos en la vida? Creo que todos los tenemos. ¿Qué hacemos con los miedos? Muchas veces no sabemos como enfrentarlos.
¿Qué es el miedo?
La palabra miedo viene del latín "medus", y el diccionario lo define como una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. Es tener una aprensión de que suceda algo que no queremos. El miedo es desde ese punto de vista, una falta de confianza en algo o alguien.
Con el miedo tenemos que tener cuidado, porque ya sea real o imaginario el peligro que nos causa ese temor, corremos un riesgo cierto... paralizarnos.
El miedo nos frena: cuando tenemos miedo, tendemos a paralizarnos, a no actuar, a detenernos. Personalmente, le tengo miedo a los perros, y si veo que un perro se me acerca, me quedo quieto, me paralizo y hasta nervioso me coloco. Con nuestros temores en la vida, necesitamos enfrentar esos miedos para no paralizarnos. Si nos quedamos parados, no avanzamos y podemos crecer como personas.
Enfrentar los miedos: Al enfrentarlos, habremos superado una barrera que no nos deja ser libres respecto al temor. Superar el miedo a las alturas significará aprender a no mirar para abajo, a no marearse, a aprender a caminar en las alturas. Si enfrento el miedo, habré ganado en confianza conmigo mismo y con mi entorno.
Confiar en Dios: A raíz del texto bíblico citado, necesitamos confiar en Dios. Para ello, tengo que revisar la imagen de Dios. Algunas personas le tienen miedo a Dios. Eso no puede ser. A Dios no podemos temerle, sino sentirlo como amigo. Dios no es un miedo a vencer, sino una persona a la que conocer y amar.
Qué hacer para enfrentar el miedo? Conocernos. Si, esa es la clave, conocerse a sí mismo, como Dios nos conoce. Cuando tengamos miedo, pensemos en que tenemos la posibilidad de crecer, de avanzar respecto a un tema determinado. Animo, a enfrentar el miedo y vencerlo junto a Dios.

viernes, octubre 13, 2006

Homilía


En mi otro blog, les dije que desde este fin de semana, las homilías se cambiarían a este blog. Creo que encajan mejor en este lado. Talvez las lean pocas personas, porque creo que no muchos visitan este blog. En todo caso, en el otro blog, casi no las comentaban. Veamos como resulta acá.



28º domingo del tiempo ordinario
15.10.06

Lecturas
Sab. 7, 7 – 11
Sal. 89
Heb. 4, 12 – 13
Mc. 10, 17 – 30

¿Quién no desea ser sabio en la vida? Esa parece ser la solución a todas nuestras carencias y falencias, que no sabemos cubrir por nuestras limitaciones. Hablar de sabiduría, es sinónimo de hablar de felicidad. Ambas cosas van de la mano. ¿Quieres saber porqué? Porque la Sabiduría se nos concede de lo alto, cuando disponemos nuestra alma para recibirla de parte de Dios. De eso y más nos hablan las lecturas de este fin de semana.
La primera lectura está tomada del libro de la Sabiduría. Este libro, es atribuido en autoría a Salomón (el rey sabio por excelencia), o su círculo cercano; por ello, nos hablará entre otros temas del gobierno, de la justicia y otros temas “políticos”. El texto que hoy escuchamos es una especie de confesión del rey, quien nos cuenta cómo adquirió la Sabiduría. Así, se nos muestra cómo la oración es el punto de partida, para terminar valorando las cosas en su justa medida. Ahora, ¿que entendemos por sabio? En el antiguo oriente, todas las culturas tienen textos que pretenden aclararnos este sentido, y se preguntaban qué es lo que hace que el hombre pueda conducirse con prudencia y habilidad en la vida… quien encontraba esa respuesta, era un sabio. Si nos atenemos a lo bíblico, sabio en la Biblia es aquel que ha encontrado a Dios. La sabiduría es en la Biblia un don del Espíritu Santo. No solo nos indica sobre alguien que posee conocimientos, sino también nos entrega un don particular para discernir. En el texto que leíamos recién, sabio es quien es capaz de dejar atrás todo, con tal de tener la claridad de Dios para conducirse en la vida.
La segunda lectura, quiere mostrarnos el poder de la Palabra de Dios, que siempre tiene poder. Cuando hablamos de Palabra de Dios, nos referimos al hecho de que Dios se ha comunicado con nosotros; por lo mismo, como es eficaz, penetra nuestra alma, nada escapa de su vista, nos exige respuesta. Una premisa de la Biblia es que cuando Dios habla, el hombre responde. Eso debemos hacer hoy nosotros, cuando muchos creen que Dios calla frente a tantas cosas que ocurren a nuestro alrededor. No nos engañemos, Dios no es mudo, algo ha dicho, y ahora espera nuestra respuesta.
El Evangelio de Marcos, nos habla sobre el encuentro de Jesús con un joven que se acerca para pedirle consejos sobre qué debe hacer para entrar en la Vida Eterna. El texto, nos deja ver que se trata de un hombre que lo hace con toda buena intención, que es recto, que ha vivido los mandatos, pero que no tenía la iluminación del Espíritu para aceptar la respuesta de Jesús que le descoloca completamente de sus planes. Termina alejándose triste, “porque posee muchos bienes” que le atan para ser verdaderamente libre y seguir al Señor. Jesús le habla de la perfección, y hasta ahí llega la conversación. ¿Te has preguntado alguna vez si no has hecho tu lo mismo con Dios cuando te habla en algún acontecimiento?, ¿cuáles son tus riquezas hoy que te atan?

Aprendizaje de la Palabra:
- Ser sabios a los ojos de Dios: Hoy, muchos pueden decir que son sabios, que poseen conocimientos, ciencias, que son eruditos en muchas materias. Que bueno por ellos. La Palabra de Dios, hoy nos habla de sabiduría, pero no de ésta, sino de la que se hace oculta a los soberbios e insensatos que no han puesto su confianza en Dios. La sabiduría, reside más allá de las riquezas, como nos dice la primera lectura o lo recalca el Evangelio en este joven rico. La verdadera sabiduría viene de Dios, y consiste en mantener una amistad sana con Dios. Ese hombre, esa mujer, es sabio y bienaventurado.
- La palabra de Dios es nuestro norte: El joven rico, si bien es cierto, conocía las Escrituras, no las llevaba profundamente ancladas en el corazón. Es allí donde debe nacer nuestro discipulado verdadero del Señor. La palabra allí puede encontrar sentido, puede encontrar un buen lugar de producción. Ella “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. No nos contentemos solo con conocerla.
- La verdadera riqueza consiste en no “acumular”, sino en “desprenderse”: Qué extraño suena esto, pero en la lógica del Evangelio, así es: Los que acumulan, se quedan vacíos y se van tristes, como el joven; en cambio quienes se desprenden de todo, recibirán recompensa, el “ciento por uno” en esta vida, y la Vida Eterna, que era la interrogante del joven. ¿Aún no te convences?

Bien, ya está dicho: ahora nos queda poner en práctica estas Palabras de Vida, y ser verdaderamente sabios y ricos a los ojos de Dios. Bendiciones.

martes, octubre 03, 2006

Angeles

Hace días quería subir un post sobre los ángeles. Lo quise hacer para la fiesta de los Arcángeles Rafael, Gabriel y Miguel el 29 de Septiembre; no pude. Quise hacerlo ayer, fiesta de los Santos Angeles Custodios... tampoco pude... espero no llegar tarde al Reino de los cielos. En fin, acá dejo una reflexión a cerca de los ángeles, nuestro compañeros de viaje a la Vida Eterna.
¿Quiénes son los ángeles?
Los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Son seres espirituales, al servicio de Dios. Como son seres puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad; son criaturas personales e inmortales; y por lo mismo, superan en perfección a cualquier criatura terrena. En eso, nos superan.
¿Qué tipo de ángeles hay?
Hay ángeles buenos (los que están al servicio de Dios), y ángeles caídos, como Satanás o Diablo. El Concilio de Letrán IV (el año 1250), definió que el Diablo, era un ángel bueno, pero que junto a otros, prefirieron desobedecer a Dios, haciéndose a sí mismos malos. Ellos han rechazado radicalmente a Dios y su Reino. Es importante que sepamos esto, porque a veces creemos que el Diablo tiene más poder, incluso que Dios, y eso es falso: es solo una creatura angelical más, que ha optado por ser malo. Ahora, como los ángeles tienen voluntad e inteligencia pura, la elección de los ángeles caídos, hace que su elección sea radical: Dios no los rechazó, ellos rechazaron a Dios. Por ello, el Diablo, siempre hará todo lo posible por apartar al hombre del cariño de Dios.
¿Qué mas?
El nombre de ángel le viene por su misión, no por su naturaleza. El ángel es mensajero. Así lo entiende la palabra hebrea mal'ak y el griego angelos: mensajero. Su presencia, está constantemente en la historia de la salvación, en la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Su existencia es para nosotros, una verdad de fe revelada por Dios, y no se trata de inventos humanos.
En el A. T. aparecen siempre relacionado con el cuidado del pueblo de Israel. Un texto significativo al respecto, es el que leímos ayer en la liturgia de la Eucaristía:

Así habla el Señor: "Yo voy a enviar un ángel delante de ti,
para que te
proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que yo te he
preparado. Respétalo, y escucha su voz. No te reveles contra él,
porque no te perdonará las transgresiones, ya que mi nombre está en
él. Si
tu escuchas realmente su voz y haces todo lo que te diga, seré
enemigo de tus
enemigos y adversario de tus adversarios. entonces, mi
ángel irá delante
de ti"

Exodo 23, 20 - 23


Este texto, es una clara evidencia de lo que hemos dicho anteriormente. Los ángeles nos acompañan, son compañeros de viajes, al servicio de Dios, en beneficio de los hombres. Por ello, debemos encomendarnos a ellos siempre, durante toda la vida. Ellos van delante de nosotros mostrándonos el camino. Han intervenido en la Historia de la Salvación, por envío de Dios siempre, y lo siguen haciendo, aunque no les veamos.

En el N. T. aparecen al servicio de Jesús (Mt. 4, 11; Lc. 22, 43), anunciando mensajes de parte de Dios, como el anuncio de Gabriel a la Virgen María, o luchando contra el Demonio en el Apocalipsis (Miguel). Siempre son mensajeros de Dios.

Fin por hoy

Junto al tradicional "Angel de mi guarda, dulce compañía...", les dejo esta otra, para que la recen también

Angel de la paz, Angel de la Guarda, a quien soy encomendado, mi defensor, mi vigilante centinela; gracias te doy, que me libraste de muchos daños del cuerpo y del alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto, me encaminaste; al oído, con santas inspiraciones me avisaste.
Perdóname, amigo mío, mensajero del cielo, consejero, protector y fiel guarda mía; muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial. En mis desobediencias, vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre de noche y de día. Amén.

Otro día posteo más de los Angeles, si les interesa. claro está. Bendiciones

viernes, septiembre 29, 2006

Dios en el lenguaje humano

La Palabra como punto de partida del diálogo con Dios.

En la historia de salvación, uno de los hechos más significativos de la Revelación de Dios al hombre, es el hecho de que se comunica en un “lenguaje humano”[1]. Esa es la forma como Dios se da a conocer a sus fieles. Así lo entendió el pueblo de Dios y el autor de la carta a los Hebreos[2].
Nosotros, nuevo pueblo de Dios, hemos recibido a través de la tradición de la Iglesia esta Revelación como el tesoro más preciado que poseemos, y el Magisterio de la Iglesia se ha encargado de darnos a entender y explicar esta Palabra que alcanza su punto culminante en la Revelación que Cristo nos hizo del Padre y su plan de salvación para toda la creación.
En este caminar en la interpretación de la Palabra, no pocas veces los hombres han errado, otros han alcanzado increíbles niveles de interpretación y sintonía, que les ha llevado encontrarse con la voluntad del Señor a través de la perseverante lectura continua de esta Palabra. En este último caso me refiero a los santos, quienes han hecho de la Palabra de Dios su libro de cabecera. No hay ningún santo en la vida de nuestra Iglesia que no se haya cuestionado sinceramente ante estas palabras de vida eterna.
A nosotros se nos abre la disyuntiva de cómo enfrentarnos a esta Palabra, y sobre todo, ¿cómo llevarla a la práctica?... Un punto de partida, es la cercanía a la Palabra del Señor. Ya lo dijimos, no podemos alcanzar la santidad, si no nos acercamos a esta Palabra. Y por supuesto que no bastará solo con conocerla, sino sobre todo, vivirla.
Creo que es importante, tomar actitudes que nos familiaricen con esta Palabra, actitudes de discípulo; y no basta solo con escuchar las lecturas de la Misa, hay que ir más allá: acercarnos a esa Palabra sin miedos, sin temores, haciendo un recorrido de nuestra vida, y poniendo nuestra voluntad a disposición del Señor. El Señor siempre capacita al discípulo que le escucha atentamente. Como Iglesia en América Latina, estamos preparándonos para vivir la V Conferencia Episcopal de Obispos, que nos han propuesto profundizar el tema del discipulado y la Misión.
Hoy, nosotros estamos en esa línea. En la Biblia encontramos algunas actitudes con respecto a personas que enfrentaron la Palabra del Señor, y las actitudes que tuvieron.

Los profetas, que son sin duda una de las bases del A. T., en donde Dios comunica su Palabra a través de ellos... Pero no pocas veces el Señor se encontraba con obstáculos en ellos a la hora de utilizarlos como instrumentos: Am. 7, 14-15; Jer. 1, 5-11; 20, 7-9, aunque siempre se supieron mensajeros, que llevan el mensaje de otro, no el propio.

Otra actitud clave en este acercamiento a su Palabra, es la acogida que debemos tener respecto a esta Palabra. Hay que acogerla desde el fondo del corazón, así lo aprendió Israel de Yahvé (Dt. 6, 3-6), así lo aprendimos nosotros en el N. T. de parte del Señor, al cual escuchaban atentamente sus contemporáneos en el sermón del monte (Mt. 5, 1 ss.), o cuando Jesús les enseñaba las Palabras con las cuales orar (Mt. 6, 9-13 y par.); esa compenetración llegaba a tal punto que Pedro le llega a decir: “¿Señor, a quién iremos, si solo tu tienes Palabra de vida eterna?”, luego de las Palabras “duras” del Señor pronunciadas en el discurso del Pan de Vida (Jn. 6, 67-68).
Así, cada uno de los discípulos de Jesús, que alcanzan a comprender la profundidad de sus Palabras, saben que en ellas está la vida eterna.
Bien, meditemos y oremos en torno a unos textos:
- Cercanía a la Palabra del Señor: Jn. 3, 1-21.
- Actitudes de discípulo: Salmo 139 (138).
- Acogida de la Palabra: Jn. 1, 9-14.

[1] Cf. D. V, n º 12.
[2] Cf. Heb. 1, 1 ss.

viernes, septiembre 15, 2006

Jóvenes en la Iglesia III

Por fin, perdonen los que son lectores de este blog que no lo había actualizado hace mas de 2 semanas, pero acá estoy. No me he olvidado de este blog, ni de la promesa de completar los apuntes que tomé en ese taller de pastoral juvenil sobre el trabajo con los jóvenes. Como siempre, esto es opinable, y espero sus aportes.


Jóvenes de Iglesia

Acá trataré de describir lo que ocurre con los jóvenes que están participando activamente en las comunidades cristianas, cómo son, que buscan y lo que les ofrecemos.

Razgos:
- Son hombres y mujeres de fe más trabajada, que han logrado compenetrarse con la persona de Jesús, quien es más habitual en sus conversaciones. Ya no sienten vergüenza de decir que son discípulos de Jesús.
- Son reflexivos, capaces de tener miradas críticas frente al mundo que enfrentan (familia, universidad, trabajo, etc). Se han animado a acompañar a otros que vienen llegando.
- Son testigos. Como ya vencieron sus temores, ahora están para dar testimonio. muchos crecen en esa línea.

¿Qué les ofrecemos?
- Habitualmente a este nivel lo que s epropone es formarse en un nivel más fuerte, asistiendo a retiros, charlas, talleres de formación. Como ya tienen más experiencias, la mayoría asume estos desafíos y se organizan para estar disponibles y preparados.
- Acompañamiento: a este nivel, muuchos buscan acompañamiento espiritual. Ahí es bueno derivarlo con un sacerdote, religiosa (o), o algún laico que tenga esas capacidades.
- Servicio: Es el fuerte de nuestra Iglesia en Chile, y los jóvenes responden con creces en este tema. Se forman equipos de trabajos con otros laicos, y llevan adelante misiones, trabajos de servicios y otros.

Desafíos:
- Se asume que pueden crecer solos. Este es un punto sensible. Es una de parte de los asesores de dejarlos solos, y centrarnos en los que vienen desde atrás; y pueden sentirse solos. El discípulo de Cristo siempre necesita compañía en la vida de fe.
- Camino más sacramental: Aunque no siempre es así, a veces no ponemos atención en la vida sacramental, corriendo el peligro de que sea una especie de "servicio" sin necesidad de vida sacramental. Es verdad que muchos de ellos solos lo buscan, pero también necesitan esa atención.


A grandes razgos, en este taller quedaron otros temas, pero ese será motivo para otro post, dentro de poco espero. Escriban y opinen. Bendiciones

sábado, septiembre 02, 2006

Jóvenes en la Iglesia II

Hace unos días atrás publiqué el primer resumen de un tema respecto a los jóvenes que llegan a nuestras comunidades. En este segundo post, hablaré sobre aquellos jóvenes que llevan ya un año de camino en la fe.

Pasado un tiempo (1 año).

Los jóvenes una vez que han participado un año en nuestras comunidades juveniles, ya podemos observar en ellos cambios, que aunque incipientes, en otros casos son muy fuertes. Algunas notas al respecto:
- Ya han comenzado un itinerario de vida en la fe, comenzando a frecuentar los sacramentos (Eucaristía, confesión).
- Tienen más formación: Este es un punto que es necesario en el que necesitan crecer. La formación es la única herramienta que podemos ofrecerle sólidamente a nuestros jóvenes. Si tienen que privilegiar qué ofrecer a los jóvenes, junto a las actividades, no duden en la formación.

Razgos:
- Está mas despierto a la fe, a la oración, a la búsqueda (no siempre consciente) de Dios.
- Se muestra más participativo y activo de las actividades realizadas en comunidad.
- Se identifica más claramente con los otros jóvenes en quienes ha encontrado puntos en común, naciendo amistades que a esta edad son necesarias para identificarse entre pares.
- Es un joven capaz de relaciones más sólidas con otras personas; ha madurado un poco en este sentido y lo demuestra en el trato con otras personas.
- Continúa buscando imágenes de identidad: el joven tiene muchos modelos a seguir; Jesucristo es uno de ellos. Acá es fundamental en los monitores de comunidades juveniles mostrarles más fuerte que nunca la imagen de Dios, de Jesús, haciéndoles ver que es un modelo a seguir.

¿Qué les ofrecemos?
- Itinerario y seguimiento de fe: La planificación siempre es la base para funcionar en cualquier estructura, y con mayor razón en grupos juveniles católicos. Las reuniones programadas, planificadas, con un norte claro son fundamentales.
- Experiencias de vida de Iglesia: Un elemento importante a considerar en esta etapa incipiente de la fe de los jóvenes es poder mostrarles experiencias de otros hermanos en la fe, para que puedan ver y escuchar que seguir a Jesús, es posible. Hacerles entrar en contacto con otros grupos y personas les reafirmará en su identidad como cristianos. Es bueno en esta etapa comenzar a pensar en mandarles a encuentros juveniles con otros jóvenes, o actividades en donde deba compartir con otros católicos, jóvenes o adultos. Que pueda conocer testimonios claros de fe.

Desafíos:
- Responsabilidades y desgaste: Una tentación de muchos de quienes trabajamos con jóvenes es apurar el proceso de los jóvenes, y les damos más responsabilidades de las que ellos mismos están dispuestos a aceptar y asumir. Cuidado con este punto, podemos "quemar" a los jóvenes. Tomarse tiempo antes de encargarles grandes responsabilidades. Dejar que maduren un poco mas antes de cortarlos en verde.
-"Cosas entretenidas": Otro desafío importante, pasado el primer año de acompañamiento de jóvenes es caer en la tentación de ofrecerle siempre "cosas interesantes" para que no se vayan. No se trata de tenerlos siempre a la fuerza en las comunidades, sino de tener nortes claros para ir acrecentando su fe, y no ayudarles a matar su aburrimiento.

¿Y tu?, ¿Qué más aportarías en esta etapa del acompañamiento de los jóvenes? Esto es muy, pero muy escencial; de seguro tienes algo que aportar. Bendiciones y gracias por tu visita y lectura.